Macarena regresó a casa hecha una furia. Fulminó a David con la mirada, incapaz de contener su resentimiento.
—¿Por qué te quedaste callado? Si hubieras sabido presionar, Víctor, por pura consideración hacia ti, podría haber cambiado de opinión. ¡Pero no! ¡Ahora nos hemos quedado con las manos vacías!
David se desplomó en el sofá, visiblemente irritado. Al notar que su hija seguía allí, bajó el tono de su voz.
—Rocío, vete a tu habitación.
En cuanto la joven subió las escaleras, David se arrancó la corbata, la arrojó sobre la mesa y estalló:
—¡Mi mamá acaba de morir y tú solo piensas en cómo rapiñar su herencia!
—¿Ahora la culpa es mía? —exclamó Macarena, fuera de sí—. Bien que esperabas este día cuando decidiste cambiarle la medicina a tu madre…
El sonido de una cachetada cortó la frase en seco.
Rocío, que se había quedado a mitad de la escalera, se ocultó tras una columna para observar la escena. Macarena se llevó la mano a la cara, con los ojos encendidos. Era la segunda vez que él le levantaba la mano. Sonrió con sarcasmo y encaró a su marido, enrojecida de ira.
—¿Te duele la verdad? ¿Ahora que Rocío no está aquí pretendes jugar al hijo abnegado? Si tanto valor tienes, ¡ve y confiésales a tus hermanos quién provocó el accidente!
—¡Cállate!
El pecho de David se agitaba violentamente. Sus ojos eran un torbellino de ira y pánico. No se atrevía a mirar a su esposa ni a pensar en quién podría haber escuchado aquello.
Se arrepintió del golpe apenas lo dio, pero las palabras de Macarena eran como un hierro quemante marcándole el alma. Ella tenía razón. Desde el momento en que manipuló la medicación de Valeria, había perdido cualquier derecho a hablar de piedad filial. Sin embargo, no soportaba que le echaran en cara su bajeza, ni que se resquebrajara la fachada de hombre íntegro que tanto le costaba mantener.
Al ver que él recurría a los gritos, Macarena recuperó una calma gélida. Se limpió la comisura de los labios y sonrió con malicia.
—¿Tienes miedo? César ha vuelto. Su padre y él tienen el control. ¡Tú no ganarás nada! Eso lo sabes mejor que yo. ¿Para quién estás guardando las apariencias ahora?
—Basta. —David tomó aire, forzándose a serenarse—. ¿No crees que ya has armado suficientes problemas? ¿Quieres que tu hija se entere de todo?


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Siempre pasa así se saltan capítulos y uno tiene que continuar nomás y se pierde el hilo pero bueno pensé que siendo profesional medio genio sería más perspicaz pero es tan inocente ingenia idiota no sabe lo que quiere, un marido horrible y sigue detrás de él una arrastrada, sin nada de amor propio pero bueno esperemos se arme un poco más y deje de ser manipulable...
Lets go...
Me volví a quedar en el 575. el 576 no aparece...
Porque no me aparece el capítulo 441. Ya leí hasta el 440....
Dónde están los capítulos del 576 al 586 Por qué no aparecen...
Que paso con los capitulos 576 hasta el 586 que no salen?? Esta historia está más larga que un día con hambre....
Ya me imaginaba está cagad por eso lo adelante hasta este capítulo y ya me largo....
Me voy a saltar al menos 10 capítulos ya sabemos que él es un idiota y ella es una masoquista, solo falta por ver cuánto va a seguir soportando y yo no soy de soportar así que si esto se extiende tanto lo iré saltando de 10 en 10 hasta que ella por fin se deje de él y si no de han dejado luego de 100 capítulos lo dejo, ya me cansé....
Está mujer es en definitiva estúpida, me indigna la forma en la que se seja manipular y pisotear por todo el mundo, si veo que a media novela que tiene pinta de quedarse son la basura del marido la dejo, no sirvo para leer basura....
En qué capitulo deja de ser una estúpida y se divorcia de una vez por todas de esa basura de tipo? Y se aleja de la peste de la familia porque está bien quedada está mujer....