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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 665

—Diez mil dólares... Vaya que fue generoso con el dinero.

César no tenía intenciones de prestarle demasiada atención a ese asunto. Después de todo, ya se imaginaba de quién era obra.

—¿Hay algún hallazgo sobre el accidente de auto?

Nicole sacudió la cabeza.

—A excepción del chofer de la señora, nadie más había tocado ese vehículo. Ah, por cierto, antes del accidente, su madre también lo había estado manejando, pero no presentó ninguna falla. Como el chofer también falleció en ese mismo percance, revisé todos los estados de cuenta bancarios de sus familiares. Aparte de la indemnización que el señor Víctor les dio después del accidente, no hay ningún depósito de procedencia desconocida.

Valeria siempre iba con el mismo chofer, quien llevaba unos diez años trabajando con ella. Si él hubiera manipulado el vehículo… a Nicole le resultaba imposible comprender por qué un hombre que tenía padres ancianos e hijos pequeños arriesgaría su propia vida. ¿Por dinero? Sin embargo, el banco había revisado meticulosamente las cuentas de la familia y ni siquiera aparecía una suma de dinero extra…

César clavó la mirada hacia el exterior de la ventana del auto con la cara desencajada por la seriedad.

—Por cierto, hay una cosa más.

Nicole vaciló por un buen rato antes de mirarlo y añadir:

—Zack quiere que Alfredo y la señorita Rocío se comprometan, y el señor David ya dio su aprobación...

***

Mientras Celia cenaba con Carlos, este último de pronto rompió el silencio.

—Celia, en dos meses ya va a ser Año Nuevo... ¿Lo vas a pasar en Ficus o aquí en la capital?

Ella tomó un sorbo del caldo caliente, levantó la cara y respondió:

—Si no tienes inconveniente, puedes venir conmigo a Ficus a pasar el Año Nuevo. Mi papá y mi hermano te recibirán con los brazos abiertos.

Carlos la miró y luego bajó la cabeza. Al percatarse de su reacción, Celia dejó el tazón de sopa sobre la mesa y lo consoló.

—No me he olvidado de nuestros papás. Aunque ellos no hayan sido mis padres biológicos, esta casa sigue siendo el lugar donde crecí. Sientes que ahora que reconocí a mi verdadera familia, ¿así nos vamos a volver unos extraños? Pero, aparte de mi hermano, Ben, tú eres mi único hermano menor.

—¡Alfredo! —Celia se asustó tanto que apoyó ambas manos contra los hombros de él para marcar distancia, mostrando una sonrisa forzada, pero cortés—. Lo sé. No tienes que darme explicaciones.

—Sigues sin perdonarme. —La mirada de Alfredo se llenó de dolor y mostró una sonrisa de autodesprecio—. Es lógico. Después de todo, te hice daño de manera indirecta, aunque esa nunca fue mi intención. Durante todo este tiempo, no he podido perdonarme a mí mismo... De verdad me arrepiento tanto.

De pronto, él la sujetó por la muñeca. Al ver lo alterado que estaba, Celia no se atrevió a forcejear demasiado. Como se encontraba sola en la casa, temía que él cometiera una imprudencia, así que no le quedó más aguantar un poco por el momento.

—Me duele. ¿Puedes soltarme primero?

Al notar la cara ligeramente pálida de Celia, él reaccionó y la soltó por instinto.

—Lo siento, ¿te lastimé?

Ella retiró la mano de inmediato y dijo con una sonrisa forzada:

—¿Qué te parece si hablamos de esto el otro día? Cuando tenga tiempo libre.

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