Entrar Via

Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 666

Celia pensaba para sus adentros que lo importante era calmarlo por el momento. En cuanto a otras cosas, las dejaría para otro día.

Alfredo la contempló por un rato. No veía en sus ojos ni un ápice de afecto hacia él. Al contrario, solo había temor y un deseo urgente por deslindarse de él lo antes posible. ¿Acaso la relación entre ellos ya ni siquiera alcanzaba para ser amigos?

Él admitía que nunca le habían faltado mujeres a su alrededor. En el pasado, jamás habría creído que llegaría a enamorarse de verdad de alguien, ¡y mucho menos de una mujer casada! Al principio se había acercado a ella con sus artimañas, pero después, cuando la ayudó, también lo hizo de corazón. Si ella había sido capaz de perdonar incluso a César, quien le había causado tanto daño, ¿por qué no podía ser igual con él?

De pronto, él sujetó a Celia por los hombros, apretándola con violencia, y al segundo, la jaló a la fuerza hacia su pecho. Esa acción tan repentina la llenó de pánico. Por instinto, comenzó a resistirse.

—¡Alfredo, cálmate, por favor!

—Le diste otra oportunidad a César, ¿por qué demonios no puedes darme una a mí? —La abrazó con fuerza, hundiendo la cara entre el hombro y el cuello de ella—. Ya te divorciaste de él, ¿no? Con la situación en la que está ahora, ¡él no tiene la menor capacidad para protegerte! No tienes idea de a lo que se va a enfrentar.

Celia estaba tensa en sus brazos. Al notar que ella dejaba de forcejear, él suavizó un poco la voz.

—No me voy a casar de verdad con Rocío, y los Suárez jamás van a permitir que sea mi esposa. Así que puedes estar tranquila, no dejaré que te haga daño.

Apenas terminó de hablar, Celia no pudo evitar sonreír con sarcasmo.

—¿Lo que quieres es que yo sea tu amante?

Él no esperaba esa pregunta, de golpe, la soltó. Celia le sostuvo la mirada con total frialdad.

—Dijiste que no te vas a casar con ella, pero ante los ojos de todo el mundo, es tu prometida. Ahora vienes a buscarme a decirme esto, ¿es porque quieres que sea la mujer en medio de su relación?

—No quise decir eso…

—Alfredo, si de verdad tuvieras un poco de conciencia, no deberías haber venido a verme. Rocío ahora me aborrece como a una víbora. Si se llega a enterar, ¿qué medios tendrás para defenderme cuando intente destruirme? Crees que César no puede protegerme, ¿pero estás seguro de que tú sí?

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró