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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 684

Cuando las miradas de Celia y de esa joven se cruzaron, la sorpresa que esta última mostró fue tan evidente como la de Celia. Sin embargo, de inmediato desvió la vista hacia los Suárez, recuperando una expresión totalmente impasible. En ese mismo instante, Celia comprendió la verdadera razón por la cual Macarena estaba tan impaciente por sacarla de allí.

—¿Qué está pasando? Esa joven se parece muchísimo a la esposa del señor Herrera.

—Dicen que es una invitada de los Suárez…

Antes de que Celia pudiera captar el resto de los murmullos, Macarena la tomó del brazo con una efusividad exagerada.

—Vaya, vamos afuera, aún tenías algo importante que hablar conmigo, ¿no? Sigan adelante con lo suyo, por favor. Nosotras saldremos un momento.

Macarena intercambió una mirada rápida con David y, casi sin darle tiempo a reaccionar, sacó a Celia del salón prácticamente a la fuerza. Una vez en el pasillo, bajo una iluminación tenue y sin gente alrededor, Celia se zafó de su agarre con firmeza.

—Ese vestido es exactamente el mismo que usé para el cumpleaños de la abuela, ¿verdad? Buscaron a una mujer que tuviera mis mismos rasgos, la vistieron igual que a mí… ¿Esperan que César caiga en su trampa?

Celia ya sabía hacía mucho que David y los Suárez estaban coludidos. Su único propósito era destruir a César y a Víctor. Ese día, César le advirtió que no creyera en nada de lo que viera… ¿Se refería a esa trampa? Aunque Celia no tenía la certeza absoluta de haber dado en el clavo, la reacción furiosa de Macarena la delató inmediatamente.

—¿Y a ti qué te importa? Celia, ya estás divorciada de César. Te aconsejo que no te metas en lo que no te incumbe. De lo contrario…

Macarena bajó la mirada de manera intencionada y clavó los ojos en su vientre.

—¡No vas a ser capaz de proteger ni a la criatura que llevas dentro ni a tu hermano!

El corazón de Celia se dio un vuelco. ¡Era cierto que Macarena se había dado cuenta de su embarazo!

A pesar del impacto, sabía que no podía admitirlo bajo ninguna circunstancia, ni mostrar el más mínimo indicio de nerviosismo. Se limitó a soltar una carcajada llena de desdén.

—¿Quién te dijo que estoy embarazada?

—¿Qué más da quién haya sido? —Macarena se cruzó de brazos, sonriendo con un aire de superioridad—. Si quiero actuar contra ti, ¿de verdad crees que podrás proteger a tu hijo?

Capítulo 684 1

Capítulo 684 2

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