—Señor Herrera… ¿me recuerda? —Alicia se detuvo junto a César, esforzándose por mostrar la sonrisa más hermosa de la que era capaz.
La mirada de César se posó fugazmente en el vestido que ella llevaba. Sus ojos se oscurecieron por un instante, pero el gesto desapareció de inmediato. Luego, asintió y le sonrió.
—Sí, te recuerdo. Eres la que se puso en contacto con mi secretaria, ¿verdad?
Alicia asintió con la cabeza.
—No pensé que se acordaría de mí.
—¿Así que el señor Herrera ya la conocía? —Alfredo intervino, acercándose con segundas intenciones—. Y yo pensaba que era la primera vez que se veían.
Tanto Zack como David clavaron la mirada en César. Este esbozó una sonrisa sutil y le contestó con una frase con doble sentido:
—El otro día, en el estacionamiento, casi la confundo con mi esposa.
Luego, desvió la mirada hacia Alicia.
—Señorita, ¿usted también conoce al señor Suárez?
Alicia se puso visiblemente nerviosa. Justo cuando se disponía a explicar, Alfredo se le adelantó.
—La he visto en un par de ocasiones, pero no nos conocemos a fondo. Lo que sí es innegable es el gran parecido que tiene con su esposa. No me extraña que la haya confundido. De hecho, ese día yo también me sorprendí mucho.
—Ya basta de charlas absurdas. —Zack los interrumpió, algo molesto. Le lanzó una mirada fulminante a su nieto, que llevaba implícita una dura advertencia. Le parecía una completa desfachatez que su nieto estuviera suspirando por la esposa de otro hombre. Luego, dirigió una mirada glacial hacia Alicia, advirtiéndole que no tuviera ningún pensamiento indebido aparte de la tarea que le habían dado.
—Ibas a brindar con el señor Herrera, ¿no? —le recordó.
Alicia se apresuró a levantar su copa frente a César. Como la suya estaba vacía, el mismo mesero de antes se acercó para servirle. César observó con atención cómo ella bebía primero y, cuando tenía algo confirmado, le dio un trago a su propia copa.
Al percatarse de ese detalle, Macarena esbozó una fría sonrisa de satisfacción.
***
A la mañana siguiente, Celia todavía no se había despertado cuando el sonido de su celular interrumpió su descanso. Estaba tan adormilada que simplemente colgó la llamada sin molestarse en mirar la pantalla. Sin embargo, el celular no dejaba de sonar. Con fastidio, se dio la vuelta, tomó el celular y contestó de mala gana:
—¿Bueno?
—¿Qué demonios le pasa a César?
Al reconocer la voz, Celia abrió los ojos de golpe y se incorporó en la cama.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...
Además de lo inútil que es traiciona a la única persona que se preocupa por ella? En lugar de que el dr se enamore de la otra doctora le histeriquea, ya 🥱 aburren que se decida por uno u otro...
Siempre pasa así se saltan capítulos y uno tiene que continuar nomás y se pierde el hilo pero bueno pensé que siendo profesional medio genio sería más perspicaz pero es tan inocente ingenia idiota no sabe lo que quiere, un marido horrible y sigue detrás de él una arrastrada, sin nada de amor propio pero bueno esperemos se arme un poco más y deje de ser manipulable...
Lets go...
Me volví a quedar en el 575. el 576 no aparece...
Porque no me aparece el capítulo 441. Ya leí hasta el 440....
Dónde están los capítulos del 576 al 586 Por qué no aparecen...
Que paso con los capitulos 576 hasta el 586 que no salen?? Esta historia está más larga que un día con hambre....
Ya me imaginaba está cagad por eso lo adelante hasta este capítulo y ya me largo....
Me voy a saltar al menos 10 capítulos ya sabemos que él es un idiota y ella es una masoquista, solo falta por ver cuánto va a seguir soportando y yo no soy de soportar así que si esto se extiende tanto lo iré saltando de 10 en 10 hasta que ella por fin se deje de él y si no de han dejado luego de 100 capítulos lo dejo, ya me cansé....