Durante las vacaciones, Celia no había parado ni un solo instante. Entre las constantes visitas de los amigos de los Rojas, había recibido un montón de regalos. Logró una pequeña fortuna que casi era el equivalente al precio de un departamento en una ciudad pequeña. Sin contar la generosidad de Ferlín, su abuelo materno también le había entregado una cantidad considerable para darle la bienvenida por su regreso a casa.
Hasta ese momento, solo los miembros más cercanos de la casa sabían que estaba embarazada. Sin embargo, Flora, que era observadora, notó de inmediato que evitaba ciertos alimentos y que su vientre ya se empezaba a notar un poco. Sin rodeos, le preguntó si estaba esperando un bebé.
El embarazo, después de todo, era una excelente noticia. Aunque ella y César estaban divorciados, la familia esperaba con muchísima ilusión la llegada del pequeño, y ella también.
A la mañana siguiente, Celia bajó al comedor para desayunar. Como ya no tenía la necesidad de ocultar su panza, se sentía mucho más ligera y tranquila. En la mesa ya se encontraban Nieve y Ben, pero Enzo no aparecía por ningún lado.
—¿Y papá? —preguntó, tomando asiento.
Ben tomó un sorbo de agua antes de responder:
—Salió temprano a elegir unos muebles.
—¿Muebles?
—Para la habitación del bebé —respondió Nieve con una sonrisa—. Muy pronto la casa se va a llenar de vida otra vez.
Ben también sonrió.
—Sí, otro niño al que tendremos que cuidar.
Celia le dio un golpecito en la pierna por debajo de la mesa.
—Ya no soy ninguna niña.
Nieve la miró con infinito cariño.
—Claro que sí. Para mí, siempre serás mi niña pequeña.
Ben alzó una ceja con diversión. Celia, ante la mirada de su madre, no tuvo de otra que ceder y se acercó a ella para abrazarla.
—Está bien, acepto que siempre seré su niña.
El invierno en Ficus no resultaba tan duro como en la capital. Después de las fiestas, ya no hacía frío. Celia subió a su habitación, sacó su celular del cajón y se encontró con un montón de mensajes acumulados sin leer. Había textos de Carlos, de Lía y, por supuesto, de César. Se acomodó en la cama y abrió el chat de él.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...