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De día mi Jefe cruel, de noche mi Esposo dulce romance Capítulo 228

En los ojos de Mariana pareció desatarse un huracán.

—¡Cállate! ¡No sigas!

Pero Claudia avanzó paso a paso hacia ella, acorralándola.

—Fue porque ese día Patricio regresó de improvisto. Ella tenía miedo de que los descubriera, así que mandó a Arturo a esconderse en tu habitación, la de al lado. Cuando Arturo entró al cuarto, abrió la ventana para salir a la terraza y escapó por otro lado. La ventana por la que cayó tu hermano la dejó abierta Arturo. Es más, a los dos años los niños imitan todo; él vio cómo Arturo trepaba por la ventana y trató de hacer lo mismo, causando la tragedia.

Claudia ya estaba frente a Mariana.

—Así que tu hermano no murió por culpa de Emilio, no tuvo nada que ver con él. Fuiste tú. Fuiste tú quien mató a su propio hijo por andar de infiel. Fue el pecado que cometieron tú y tu amante.

Mariana negaba con la cabeza, su mente parecía estar colapsando.

—Mientes... ¡Estás mintiendo!

—Por andar de libertina causaste la muerte de tu hijo. Como no podías soportar el dolor de haberlo matado, transferiste todo ese sufrimiento a un niño de seis años. Le dijiste a todo el mundo que el culpable era el pequeño Emilio. Te quitaste ese peso de encima y le pusiste ese grillete mortal a tu propio hijo, y no contenta con eso, se lo recordabas una y otra vez, torturándolo sin parar.

—Te has engañado a ti misma tantos años que creo que hasta tú te lo creíste. Mariana, ¿cómo puedes ser tan egoísta y cruel?

—¿Cómo puede haber una madre como tú en este mundo? ¿No te remuerde la conciencia cuando apoyas la cabeza en la almohada?

Mariana temblaba sin control, tapándose los oídos:

—¡Todo eso es un invento tuyo! ¡Me quieres tender una trampa! ¡Es una trampa!

Claudia le agarró las muñecas:

—Si es una trampa o no, tú lo sabes mejor que nadie. Puedes engañar a todos, pero ¿puedes engañar a los muertos? Mira, tu hijo Camilo te está viendo, te ha seguido todo este tiempo. ¿A él también lo puedes engañar?

Mariana finalmente enloqueció.

—¿Camilo? ¿Dónde está? No, no, mamá no te hizo nada... no fui yo, de verdad no fui yo...

La voz de Claudia sonó profunda y lejana:

—Está justo detrás de ti. Siempre ha estado detrás de ti.

Mariana se quebró por completo:

Capítulo 228 1

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