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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 1072

Al salir al pasillo, encendió un cigarrillo. En el instante en que el humo llenó sus pulmones, sintió un ligero alivio.

Pero en su pecho seguía sintiendo un peso asfixiante, algo que lo oprimía y apenas le dejaba respirar.

Ni siquiera él mismo sabía lo que quería.

¿Casarse con Frida?

La verdad era que no sentía esa emoción que Tobías describía: esa sensación de triunfo, como si ganar a la mujer que amabas fuera conquistar la gloria.

Fabián jamás había experimentado ni una pizca de esa emoción.

Desde el interior de la habitación, el llanto ahogado de Cecilia se escuchaba de forma intermitente.

Cuando el cigarrillo se consumió, Fabián regresó al cuarto de su hija.

Al entrar de nuevo, el aura gélida que lo rodeaba era aún más intensa.

Cuando Cecilia lo vio, se encogió instintivamente y se escondió detrás de Frida.

—Papá —murmuró la niña con voz temblorosa.

La mirada desprovista de calor de Fabián se clavó en ella. Su tono fue prácticamente una orden militar:

—Estos días, tu señorita Frida y yo estaremos muy ocupados con los preparativos de la boda. Te irás a quedar un par de días a la casa de la abuela Helena.

Al escuchar que la enviarían con Helena Morales, Cecilia protestó de inmediato:

—¡No quiero ir! ¡Quiero quedarme con la nana Camila!

Fabián no tenía la menor intención de negociar. Giró el rostro hacia Frida y ordenó secamente:

—Frida, llévala allá.

Al escuchar la orden, Frida no hizo ningún intento de abogar por la niña.

—Está bien —accedió.

Tras dar la indicación, Fabián abandonó la habitación.

Frida empacó la maleta de Cecilia y luego le dijo:

—Vámonos, Cecilia.

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