Las maestras que encabezaban el grupo vieron la escena y no pudieron evitar hacer una mueca de disgusto, pero no podían reprender a Frida en público.
La maestra Díaz aplaudió para llamar la atención.
—¡A ver, todos, un momento de silencio, por favor! —exclamó—. Para la actividad de hoy, formaremos equipos de dos padres con sus respectivos hijos. Primero iremos en autobús al Parque del Centenario. Allí recogeremos leña para hacer una fogata y cocinar. Cuando la comida esté lista, la compartiremos entre todos. Por la tarde, haremos juegos, dibujaremos y cantaremos. Al final, cada familia se reportará conmigo y podrán retirarse ordenadamente.
Mientras la maestra hablaba, los padres se calmaron. Apenas terminó, una lluvia de voces se dirigió a Frida.
—Mamá de Cecilia, ¿hacemos equipo?
Tanto padres como madres se arremolinaban a su alrededor, buscando ser su compañero. El orden que se había logrado se rompió por segunda vez desde su llegada.
Solo Belén, con Rosario, y Tobías, con Fabio, permanecían quietos en su lugar.
Viendo el caos, las maestras empezaron a fruncir el ceño. Finalmente, la maestra Díaz encontró una solución: formaría los equipos según el orden de la lista. Cuando llegó el turno de Belén, la emparejó con otra mamá. Inmediatamente después, el nombre de Tobías fue seguido por el de Frida.
Aunque algunos no quedaron contentos con la asignación, nadie protestó.
Poco después, todos subieron a los autobuses rumbo al Parque del Centenario. Al bajar, Frida se dirigió a Tobías.
—Señor Tobías, ¿qué le parece si nosotros vamos por la leña y dejamos que Cecilia y Fabio preparen las verduras?
La propuesta tenía un doble propósito: era más práctico sin los niños y le daba la oportunidad de estar a solas con él.
A Tobías le pareció un plan razonable.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....