Dicho esto, Tobías soltó el brazo de Belén.
Ella, vestida solo con su blusa, examinó cuidadosamente la parte superior del cuerpo de Gabriela. Tras confirmar que no había más hemorragias, le dijo a Hugo:
—No hay más puntos de sangrado.
—Mantén vigilados sus signos vitales y espera a que llegue la ambulancia —respondió Hugo, con el rostro cubierto de sudor y las manos empapadas en sangre mientras seguía presionando la herida.
—De acuerdo —asintió Belén.
Tobías miraba a Gabriela, que yacía en el suelo, su rostro cada vez más pálido. Su corazón latía con fuerza. Gabriela lo había criado. Desde niño supo que su padre era un canalla que fumaba, bebía, la golpeaba y la engañaba. A pesar de todo, Gabriela nunca dejó de ser buena con él.
En su vida había dos mujeres importantes: Gabriela, que le dio la vida y lo crio, y Belén, que se la salvó.
Aquel día había sido muy parecido a este. Tobías tuvo un accidente de coche y Belén, que todavía era estudiante de medicina, arriesgó su vida para rescatarlo. Desde entonces, ella se convirtió en la otra mujer fundamental en su vida. Y ahora, la misma Belén que lo había salvado estaba luchando por salvar a su madre.
El corazón de Tobías latía desbocado, como si quisiera salírsele del pecho.
Vio que los labios de Belén estaban morados por el frío. A pesar de su propia angustia y terror, se quitó el saco y se lo puso sobre los hombros. Ella, que estaba tomándole el pulso y comprobando la respiración de Gabriela, sintió el calor y se giró instintivamente.
Tobías también la miraba. Su rostro estaba manchado de sangre y sus facciones eran difíciles de distinguir, pero sus ojos brillaban con una profundidad inusual. Por un instante, Belén se sintió desorientada. Esa cara, en ese estado, le resultaba extrañamente familiar.
Antes de que pudiera recordar algo, la ambulancia llegó desde el carril contrario. Los paramédicos bajaron, colocaron a Gabriela en una camilla y la subieron al vehículo. La misión de Belén y Hugo había terminado; no tenían intención de ir al hospital.
Pero cuando Tobías subió a la ambulancia, le tomó la mano a Belén.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....