Belén, que no había sentido el impacto que esperaba, abrió los ojos. Vio que el camino estaba despejado y redujo la velocidad. Pero apenas lo hizo, se encontró de frente con una pequeña construcción. Ya no tenía tiempo de girar ni de reaccionar. Pisó el freno con todas sus fuerzas, pero la inercia del vehículo fue más fuerte y se estrelló contra el edificio.
Tras un estruendo ensordecedor, todo se volvió negro. Estuvo a punto de desmayarse, pero, por suerte, no resultó herida. Sintió como si el impacto le hubiera sacudido todos los órganos internos.
Antes de que pudiera procesar lo que había pasado, el timbre de su celular, que había caído en el espacio entre los asientos, comenzó a sonar. Se inclinó y buscó a tientas el aparato. Para cuando lo encontró, la llamada ya se había cortado.
Pensó que era Alejandra, pero al mirar la pantalla vio que era Tobías.
Justo cuando dudaba si devolverle la llamada, su teléfono volvió a sonar. Tras un breve instante de vacilación, contestó.
—¿Por qué no contestabas el teléfono? —la voz de Tobías al otro lado de la línea sonaba ansiosa y molesta.
Belén se dio cuenta de que estaba enfadado. Miró la pequeña casa que se desmoronaba frente a ella y respondió con una calma sorprendente:
—No es nada.
—¿Dónde estás? —insistió él.
—Tobías, tengo que colgar. Estoy ocupada —dijo Belén, sin responder a su pregunta. Lo único que le importaba en ese momento era encontrar a Alejandra.
—Belén Soler, ¿de verdad quieres hacerme enojar? —replicó Tobías, aún más furioso.
Belén no contestó. Estaba a punto de colgar, cuando Tobías la amenazó:


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....