Victoria no soltó la mano de Adrián después de escucharlo decir que posiblemente tendría que viajar a Italia.
—No puedes ir —dijo Victoria.
Adrián volvió el rostro hacia ella.
—Fernanda puede estar herida.
—Lo sé, pero eso no significa que debas seguir exactamente el camino que alguien dejó para ti.
El investigador permaneció en silencio, atento a una conversación que ya no se limitaba a la búsqueda. Adrián retiró la mirada de Victoria y volvió a ver la imagen.
—Si esa mujer es Fernanda, quiere decir que no es ella quien dono el riñón, pero si no quiere decir que fue forzada hacerlo y que esta secuestrada.
—Marcos ayudó a llevarla a ese hospital —recordó Victoria—. No tienes ninguna garantía de que vaya a entregártela solo porque te presentes frente a él.
—Puedo hacerlo hablar.
—Eso es precisamente lo que Daniel espera que pienses.
Adrián tensó la mandíbula.
—Todavía no sabemos si Daniel organizó ese viaje.
—¿De verdad crees que es una coincidencia que esta pista apareciera después de descubrir que una mujer fue la donante?
El investigador intervino antes de que Adrián respondiera.
—La señora Victoria tiene un punto. La ruta es firme, pero también resulta demasiado sencilla de seguir.
—Explíquese —ordenó Adrián.
El hombre giró la laptop y abrió varios documentos.
—El alojamiento fue pagado con una cuenta relacionada con Marcos y el avión aterrizó en una pista con cámaras. Alguien que consiguió borrar registros hospitalarios durante semanas no suele cometer tantos errores al mismo tiempo.
Victoria miró a Adrián.
—Quieren que vayas.
—O Marcos perdió el apoyo de Daniel y tuvo que improvisar.
—También es posible —aceptó el investigador—, pero no podemos descartar una ruta preparada.
Adrián apretó ambos puños con más fuerza de la necesaria.
—Mientras discutimos, Fernanda podría estar empeorando.
Victoria conocía esa expresión. No era amor ni deseo de recuperar a su hermana. Era la culpa que durante años había dirigido las decisiones de Adrián, la misma que lo hizo pasar noches en el hospital mientras ella lo esperaba en una casa que nunca llegó a sentir propia.
—¿Todavía crees que debes salvarla personalmente? —preguntó.
Adrián la miró.
—No confundas lo que estoy diciendo.
—No lo hago. Quiero saber si tú sigues confundiéndolo.
El investigador bajó la vista hacia sus documentos. Adrián permaneció callado durante unos segundos.
—Fernanda estuvo a punto de casarse conmigo y después pasó tres años en coma. Ahora sé que todo lo que creí sobre esa relación estaba equivocado, pero eso no cambia que mis decisiones contribuyeron a lo que ocurrió después.
—No fuiste tú quien le quitó un riñón.
—Tampoco fui capaz de descubrir quién era realmente mientras todos construíamos nuestra vida alrededor de ella.
Victoria soltó su mano.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....