Entrar Via

De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 53

Los rumores empezaron dos días después.

No fueron escandalosos al inicio. Circularon como solían hacerlo en el círculo de los Montenegro: con sonrisas educadas, preguntas disfrazadas de interés y llamadas donde nadie decía nada directo, pero todos insinuaban demasiado.

Victoria Altamirano trabajaba mucho con Daniel Reyes.

Victoria había firmado una campaña.

Victoria salía tarde del taller.

Victoria ya no asistía a todas las comidas familiares.

Victoria y Daniel parecían cercanos.

Nadie preguntaba si Victoria estaba bien. Nadie mencionaba lo difícil que era reconstruir una carrera mientras su matrimonio se deshacía. Nadie hablaba de su esfuerzo.

La preocupación de la familia no era ella.

Era Adrián.

Regina llegó a la mansión antes del mediodía y fue directo a la biblioteca, donde Adrián revisaba unos contratos.

—Necesitamos hablar.

Adrián levantó la mirada.

—Buenos días, mamá.

—No estoy de humor para formalidades.

Él cerró la carpeta.

—Entonces habla.

Regina dejó el bolso sobre una silla.

—Están empezando a hablar de Victoria y Daniel Reyes.

Adrián no respondió de inmediato. El nombre de Daniel unido al de Victoria le provocó una tensión que intentó ocultar.

—La gente habla de cualquier cosa.

—No seas ingenuo. La foto de la sesión familiar la puso en boca de todos. Ahora la campaña y su cercanía con ese hombre están alimentando comentarios innecesarios.

—Daniel trabaja con ella.

—Exacto. Demasiado cerca.

Adrián se puso de pie.

—¿Qué quieres que haga?

Regina lo miró como si fuera evidente.

—Controla a tu esposa.

La palabra quedó en la biblioteca con un peso desagradable.

Adrián sintió rechazo inmediato.

—No vuelvas a decir eso.

Regina frunció el ceño.

—¿Perdón?

—Victoria no es una propiedad familiar que deba controlarse cuando incomoda.

Su madre lo observó con sorpresa y molestia.

—No seas dramático. Sabes a qué me refiero.

—Sí. Por eso te lo digo.

Regina respiró hondo.

—Esto puede afectarte. A ti, a la empresa, a la fundación, a Fernanda. Si Victoria quiere independencia, que la maneje con discreción. No con un hombre siguiéndola cada paso.

Adrián apretó los dedos sobre el escritorio.

No le gustaban los rumores. No le gustaba Daniel cerca de Victoria. No le gustaba imaginar a otros construyendo historias sobre ella.

Pero la palabra de Regina seguía irritándolo.

Controla.

Como si Victoria hubiera pasado de esposa silenciosa a problema administrativo.

—Hablaré con ella —dijo al fin.

Regina pareció satisfecha.

Adrián no.

Porque aun queriendo defenderla, una parte de él seguía atrapada en la misma incomodidad. La gente hablaba. Daniel estaba cerca. Victoria ya no respondía como antes. Y él, que empezaba a odiar el lenguaje de control de su madre, todavía no sabía acercarse sin sonar igual.

Esa tarde encontró a Victoria en la sala pequeña, revisando documentos de la campaña. Al verlo entrar, cerró el expediente con calma.

—¿Necesitas algo?

Adrián sintió el golpe de esa frase práctica.

—Tenemos que hablar.

—¿Sobre qué?

—Sobre los comentarios que están circulando.

Ella no pareció sorprenderse.

—¿Comentarios sobre mí?

—Sobre ti y Daniel Reyes.

Victoria dejó la carpeta sobre la mesa.

—Entiendo.

Su calma lo incomodó más.

—No deberías tomarlo tan a la ligera.

—No lo hago.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO