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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 48

La fotografía apareció en redes al día siguiente.

No fue una filtración escandalosa. Fue algo más discreto y, por eso mismo, más difícil de controlar. Una de las cuentas vinculadas a la fundación Montenegro publicó varias imágenes de la sesión familiar con un texto sobrio sobre la recuperación de Fernanda, la unidad de la familia y el próximo evento benéfico.

Regina había aprobado las fotos donde Fernanda se veía delicada, serena, rodeada de apoyo.

Pero no calculó el efecto de una imagen en particular.

Adrián y Victoria, juntos frente al ventanal.

Él con la mano en la cintura de ella. Ella erguida, elegante, con el rostro tranquilo y una distancia emocional que la cámara convirtió en porte. No parecía una mujer pidiendo lugar. Tampoco una esposa apagada junto a un hombre poderoso.

Parecía la señora Montenegro.

Y los comentarios llegaron antes del mediodía.

Qué elegante Victoria.

Siempre ha sido discreta, pero tiene una presencia preciosa.

Adrián y su esposa hacen una pareja imponente.

No sabía que Victoria estaba involucrada en diseño. Tiene mucho estilo.

Esa foto parece de revista.

Victoria vio la publicación porque Laura se la envió.

Estaba en el taller, revisando unas muestras con Daniel, cuando el teléfono vibró.

¿Ya viste esto? escribió Laura.

Victoria abrió el enlace y se quedó mirando la pantalla sin cambiar demasiado la expresión.

Daniel, que estaba frente a ella con una carpeta de costos, notó la pausa.

—¿Todo bien?

Victoria le mostró el teléfono.

Él observó la imagen sin comentarios innecesarios.

—Es una buena foto.

—Fue una sesión familiar.

—Sigue siendo una buena foto.

Victoria leyó algunos comentarios y bloqueó la pantalla.

—No quiero que esto se vuelva un tema.

Daniel dejó la carpeta sobre la mesa.

—Puede ser un tema si lo ignoras, o puede ser una oportunidad si lo manejas con estrategia.

Ella lo miró.

—¿Estrategia?

—La gente está viéndote. No solo como esposa de Adrián Montenegro. Están preguntando por tu trabajo. Puedes redirigir la atención hacia el proyecto.

Victoria apretó el teléfono entre las manos.

—No me interesa usar mi matrimonio para impulsar mi carrera.

—No tienes que hacerlo. Pero tampoco tienes que esconderte porque esa foto salió bien. Si alguien pregunta por tu trabajo, responde por tu trabajo.

Victoria bajó la mirada.

Ese era el punto. Durante años, la visibilidad la había castigado. Cada vez que alguien la miraba, aparecía la comparación con Fernanda. Si sonreía demasiado, parecía ambiciosa. Si se quedaba callada, confirmaba que no tenía brillo propio. Si ocupaba el lugar de esposa, todos recordaban que antes había sido de su hermana.

Ahora la miraban distinto, y no sabía si confiar en eso.

—No quiero que parezca que compito con Fernanda —dijo.

Daniel la observó con calma.

—No todo lo que haces tiene que estar definido en relación con Fernanda.

La frase se quedó con ella.

Mientras tanto, en la oficina de Adrián, la foto también circulaba.

Su asistente la mencionó con cuidado después de una llamada.

—Señor, la publicación de la fundación está teniendo muy buena respuesta.

Adrián apenas levantó la mirada.

—¿Cuál publicación?

La asistente giró la pantalla de su tableta hacia él.

Adrián vio varias imágenes. Fernanda con Regina. Fernanda con sus padres. Fernanda sentada junto a él. Después apareció la fotografía con Victoria.

Se quedó inmóvil.

Recordó el contacto de su mano en la cintura de ella. La forma en que Victoria permaneció cerca sin apoyarse. La distancia contenida que la cámara no mostraba completa, pero que él había sentido con claridad.

—Están comentando mucho esa imagen —dijo la asistente.

Adrián tomó la tableta.

Leyó.

Victoria elegante.

Victoria atractiva.

Victoria discreta.

Victoria como esposa de Adrián.

El orgullo llegó sin permiso. No era lógico, pero estuvo ahí. Orgullo al verla admirada, al ver que quienes antes la relegaban ahora parecían descubrirla. Orgullo de que el mundo la mirara y encontrara en ella algo que él había ignorado demasiado tiempo.

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