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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 236

Daniel entró acompañado por dos hombres. Todavía llevaba la misma ropa, pero la tensión de su rostro revelaba que algo había cambiado.

Marcos cerró la puerta detrás de ellos.

—No esperaba que volvieras hoy.

—Eso ya lo veo.

Daniel dirigió la mirada hacia Fernanda. Ella permaneció inmóvil, con la cabeza ladeada y los párpados apenas abiertos.

—¿Cuándo recibió la última dosis?

—Hace una hora.

—No parece sedada.

—Su cuerpo está empezando a resistir el medicamento.

Daniel se acercó a la cama.

—Fernanda.

Ella movió los ojos sin enfocar el rostro frente a ella.

—¿Sabes quién soy?

Fernanda dejó pasar varios segundos.

—Marcos…

La irritación cruzó la expresión de Daniel.

—No soy Marcos.

Ella cerró los ojos otra vez.

Daniel tomó una de las ampolletas y la levantó hacia la luz.

—No está vacía.

Marcos se mantuvo junto a la puerta.

—Se movió durante la aplicación y parte de la dosis se perdió.

—¿Y no consideraste necesario utilizar otra?

—Su respiración estaba demasiado débil. No iba a arriesgarme a matarla.

Daniel dejó la ampolleta sobre la mesa.

—Desde cuándo te preocupa tanto su seguridad.

—Desde que dijiste que debía mantenerla viva.

Fernanda escuchó los pasos acercarse. Daniel apoyó dos dedos sobre su muñeca y esperó. Ella mantuvo la respiración lenta, aunque la cercanía la obligó a controlar cada reacción.

—Abre los ojos —ordenó.

Fernanda obedeció con aparente dificultad.

—¿Dónde estás?

—Hospital.

—¿Qué te hicieron?

Ella llevó la mirada hacia su costado.

—Me duele.

—¿Quién te lastimó?

Fernanda señaló débilmente hacia Marcos. Él comprendió lo que estaba haciendo, pero su mandíbula se tensó.

Daniel sonrió con satisfacción.

—Al menos recuerda al responsable.

—No está en condiciones de responder —dijo Marcos.

—Eso no te impidió hablar con ella.

—No lo hice.

Daniel se volvió.

—Alguien utilizó un teléfono desde esta propiedad.

El silencio cambió de inmediato.

—La señal no funciona —respondió Marcos.

—Funcionó durante once segundos. Lo suficiente para enviar un archivo.

Fernanda cerró nuevamente los ojos.

—Pudo ser uno de los proveedores.

—Ya estoy revisando los dispositivos.

Daniel observó las manos de Marcos y después la cama.

—¿Intentaste comunicarte con Adrián?

—No tengo motivos para hacerlo.

—Tienes muchos. El plan de Italia fracasó y puedes pensar que nuestra alianza dejó de convenirte.

—La mujer cometió errores.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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