Marcos esperó hasta que el cambio de guardia terminara antes de revisar el teléfono dejado por Daniel. No necesitó demasiado tiempo para descubrir que varias aplicaciones permanecían activas, aunque la pantalla estuviera bloqueada.
—Registra la ubicación —dijo.
Fernanda estaba sentada con ayuda de almohadas. La posición le causaba dolor, pero necesitaba recuperar algo de fuerza antes del intento de escape.
—¿También escucha?
—No lo sé. Debemos asumir que sí.
Marcos apagó el dispositivo y lo guardó dentro de un cajón.
—No podemos usarlo.
—Entonces consigue otro.
—Daniel está revisando a todos.
—Alguien entrará para atenderme.
—La enfermera no trae teléfono desde que detectaron la conexión.
Fernanda recordó al asistente que acompañaba al médico. Durante la última revisión dejó un bolso cerca de la mesa y salió varias veces para buscar material.
—El hombre de las vendas llevaba uno.
—También pudo entregárselo Daniel.
—No tenemos muchas opciones.
Marcos caminó por la habitación, inquieto.
—Si enviamos otro mensaje, cerrarán las salidas.
—Ya van a trasladarme.
—El plan sigue siendo mañana.
—Daniel puede cambiarlo en cualquier momento.
Fernanda sostuvo su mirada.
—Necesito que mis padres sepan que no estoy en Italia.
—Ya lo saben.
—Necesitan saber dónde buscarme.
Marcos se pasó una mano por el rostro.
—Si encontramos el teléfono, tendrás segundos.
—Serán suficientes.
El asistente llegó poco después acompañado por la enfermera. Marcos fingió revisar documentos mientras ambos cambiaban las vendas. Fernanda mantuvo una expresión cansada y respondió con palabras breves.
El hombre dejó su bolso sobre una silla antes de salir al pasillo por una caja de guantes. Marcos abrió el cierre y encontró un teléfono entre varios objetos.
—Rápido —murmuró.
Fernanda lo tomó. No había señal al principio. Caminó con los dedos por la pantalla, buscando el contacto de su madre, pero no podía realizar una llamada.
—Envía algo —pidió Marcos.
Fernanda abrió la cámara. No podía fotografiar el exterior porque las ventanas estaban cubiertas. Dirigió el teléfono hacia la pared, donde aparecía el emblema de la empresa médica propietaria de la bodega.
Tomó la imagen y escribió una sola palabra: Renacer.
Era el nombre del programa de rehabilitación al que asistió después de despertar del coma. Victoria lo recordaría porque acompañó varias veces a sus padres durante las primeras semanas, aunque Fernanda apenas la miraba entonces.
—No sale —dijo.
La señal apareció durante un instante. Fernanda presionó enviar.
El teléfono mostró que la imagen había sido entregada, pero el texto quedó pendiente.
—Bórralo.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....