Entrar Via

De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 247

La trabajadora social llegó a la mansión poco después del desayuno. Victoria esperaba encontrarla acompañada por un abogado o algún representante de la agencia, pero la mujer explicó que deseaba observar una mañana normal con Camille y Mathis.

—No preparamos nada especial —dijo Adrián.

—Eso espero. Necesito conocer la dinámica diaria, no una representación diseñada para convencerme.

Victoria pensó en la ropa formal que Élise eligió durante la evaluación anterior y agradeció que los niños llevaran prendas cómodas. Camille terminaba una actividad en el salón, mientras Mathis dibujaba a su lado. La escena parecía tranquila, aunque Victoria sabía que ambos se comportaban de manera diferente cuando sentían que algún adulto los examinaba.

La trabajadora social se sentó cerca de ellos.

—¿Puedo ver lo que haces?

Mathis cubrió el papel con los brazos.

—Todavía no termino.

—Está bien. Puedes enseñármelo después.

Camille respondió las preguntas iniciales por ambos. Explicó a qué hora despertaban, quién los acompañaba durante las clases y qué hacían cuando tenían miedo. Hablaba con una seguridad impropia de su edad, como si cada respuesta correcta pudiera garantizar que no los separarían.

—¿Mathis duerme solo? —preguntó la mujer.

—Sí, pero algunas noches viene conmigo.

—¿Por qué?

—Porque piensa que las personas pueden marcharse mientras duerme.

Victoria sintió una presión en el pecho. Mathis continuó dibujando como si no escuchara, aunque había dejado de mover el lápiz.

—¿Eso sucede aquí? —preguntó la evaluadora.

Camille miró a Victoria antes de responder.

—¿Revisas si ellos siguen en la casa?

Mathis levantó la cabeza.

—Solo algunas veces.

—¿Qué haces cuando no los encuentras?

—Busco a Camille.

La trabajadora social tomó una nota.

—¿Y tú qué haces, Camille?

—Le digo que no se preocupe.

—¿Aunque tú también estés preocupada?

La niña guardó silencio. Sus dedos apretaron el borde del cuaderno y Victoria comprendió cuánto se esforzaba por no mostrar miedo delante de su hermano.

—Estamos trabajando para que Camille no sienta que debe resolver sola todo lo relacionado con Mathis —intervino Victoria.

—Ella sabe cuándo algo me asusta —dijo él.

—Y eso es importante —respondió Victoria—, pero también puedes buscarme a mí, a Adrián o a otro adulto. Camille no tiene que saber siempre qué hacer.

La niña bajó la mirada.

—Si yo no lo cuido, pueden separarnos.

La trabajadora social dejó la libreta sobre la mesa y le pidió que se acercara.

—Nadie está evaluando si debe quedarse solo uno de ustedes. El proceso los incluye a ambos.

—Eso dijeron antes.

La respuesta reveló que Camille ya había escuchado garantías similares en Francia y aprendido que las palabras de los adultos podían cambiar cuando dejaban de resultar convenientes.

Victoria se sentó junto a ella.

—No te pediré que nos creas de inmediato. Solo quiero que sepas que no tienes que responder por Mathis en cada momento.

—Pero soy su hermana mayor.

—Y también eres una niña. Cuidarlo no debería impedir que tengas miedo, te equivoques o necesites ayuda.

Camille apretó los labios y miró hacia su hermano. Mathis apartó lentamente los brazos del dibujo, como si quisiera demostrarle que podía estar bien sin obligarla a hablar por él.

La evaluación continuó durante el desayuno. Élise explicó horarios, alimentos y ejercicios de adaptación. Respondía antes de que Victoria o Adrián pudieran hacerlo y mencionaba constantemente las recomendaciones de los especialistas franceses.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO