Entrar Via

¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía romance Capítulo 14

La educación en la familia Herrera siempre había sido sumamente estricta; a Lisandro jamás se le permitía recurrir a los golpes por más enojado que estuviera.

Sin embargo, rompiendo todas las reglas, aquella vez corrió a defender a Yara y se metió en la primera pelea de su vida.

Proteger a Yara se había convertido en un hábito desde la infancia.

Si no hubiera sido por aquel accidente de coche, seguramente se habría casado con ella hace mucho tiempo.

De pronto, los recuerdos dolorosos volvieron a golpearlo y el rostro de Alana apareció en su mente. Sus emociones se volvieron un nudo tan complejo que tardó bastante en recuperar la calma.

Después de que terminó el evento y fue a dejar a Yara, regresó a su casa.

Empujó la puerta de la habitación, pero Alana no estaba ahí.

Por inercia, caminó hacia el vestidor y se dio cuenta de que todo rastro de ella había desaparecido.

El personal de servicio le informó que la señora no había dormido en casa desde hacía varios días.

De verdad se había ido.

Se quedó mirando el espacio vacío en el clóset, sin decir una palabra durante un buen rato.

En todos esos años, la ropa de Alana apenas había ocupado un pequeño rincón, algo tan modesto que no parecía pertenecer a la dueña de la casa.

Él solía decirle que se comprara las cosas que le gustaran.

Pero ella siempre respondía que tenía ropa suficiente.

Tampoco usaba casi nunca la tarjeta de crédito adicional que le había dado.

Así era ella, con un deseo material casi nulo, entregándose sin pedir nada a cambio, como si fuera una santa.

Se dio la media vuelta y fue al despacho. Allí, sobre el escritorio, encontró el acuerdo de divorcio junto a la tarjeta bancaria.

En la última página del documento resaltaba claramente la firma y la huella de Alana.

Mantuvo el rostro inexpresivo. Parecía un adulto cruzado de brazos viendo a un niño berrinchudo tirarse al piso a llorar por un dulce, sin la menor intención de malcriarla.

Perfecto.

Si ella quería ponerse terca con él, no había razón para seguir consintiéndola.

Con total indiferencia, rompió el documento en pedazos y le envió un mensaje a Alana:

[El acuerdo estaba mal redactado. Haré que el abogado lo rehaga y te aviso.]

En ese momento, en casa de la familia Vargas.

Alana vio el mensaje en su celular y respondió simplemente con un emoji de OK.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡De rodillas, ex esposo! Ahora soy tu tía