Capítulo 130 Rafael giró la cabeza para mirar a Vanessa con preocupación.
—Perdón por llegar tarde, ¿te lastimó?
Vanessa levantó la cara, pasmada ante tanta delicadeza. Sintió una calidez inesperada, como si algo muy dentro de ella se hubiera despertado.
Incluso llegó a pensar algo.
"Qué increíble sería si toda esta preocupación y ternura fueran porque me ama".
"Debe ser muy bonito que alguien como él te quiera".
Para no preocuparlo más, Vanessa se quitó esas ideas y negó.
—Estoy bien, menos mal que llegaste a tiempo.
Al confirmar que ella estaba a salvo, la tensión en la frente de Rafael por fin desapareció.
Apretó con suavidad el agarre que tenía en su hombro y se disculpó.
—Lo siento mucho. Debi subir contigo, te hice pasar un mal rato.
Era en serio demasiado lindo con ella.
Su trato era tan suave que la dejaba con una sensación de paz indescriptible.
—Tú no tienes la culpa. Es solo que jamás imaginé que ese tipo seguiría escondido aquí, esperándome.
Tras consolarlo, Vanessa desvió la mirada hacia Alexis, con odio.
La expresión de Rafael perdió brillo y siguió la dirección de sus ojos.
Para ese momento, Alexis ya se había levantado del suelo. Al verlos tan juntos, casi como si fueran una pareja, se quedó boquiabierto y sin poder creerlo.
—¿Tienes idea de quién es ella? ¡Es mi novia, tu futura cuñada!
Le gritó Alexis. Había recibido un golpe sorpresa de su hermano y terminó cayendo de sentón contra el piso. Ahora le dolía tanto que cojeaba de una pierna al caminar.
Se acercó paso a paso hasta quedar frente a ellos, exigiendo una explicación.
—Ya cancelamos el compromiso y terminamos. No tenemos nada que ver —lo corrigió Vanessa con una mueca de asco, sin ganas de cruzar más palabras con él.
Alexis la miró fingiendo estar muy dolido y apretó la mandíbula.
—¿Cómo te atreves a tratarme así? Tú me amabas muchísimo antes, ¿por qué cambiaste?
—¿Y qué tiene de malo?
La mirada de Rafael fue penetrante y directa. Su postura entera irradiaba firmeza.
—Deberías dar gracias a que somos familia. De no ser por eso, hoy mismo te habría destrozado.
Aquella primera respuesta de su hermano equivalía a aceptar abiertamente que él y Vanessa estaban juntos.
La furia le quemó a Alexis.
—¡Rafael, la única razón por la que haces todo este teatrito es para pisotearme! ¡Lo que no quieres es que yo maneje la sucursal de la empresa! ¡Pero ni se te ocurra usar a Vanessa!
Como Vanessa era la heredera de los León, Alexis, por muy enojado que estuviera, no creía que su hermano de hecho sintiera algo por ella.
Estaba convencido de que su verdadero objetivo era aprovecharse del estatus de su familia.
—¡Podrás ser el heredero de los Cisneros, pero el abuelo jamás va a permitir que caigas tan bajo y hagas algo así! —exclamó Alexis, iracundo.
Al escucharlo, la actitud de Rafael se volvió amenazante. Lo observó de arriba a abajo y le contestó con obvio sarcasmo.
—Con esa actitud tan impulsiva que tienes, me parece que voy a tener que quitarte el puesto de director en la sucursal.

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