Entrar Via

El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 141

Capítulo 141 Todos los presentes se quedaron sin palabras.

Atrajo las miradas de todo el lugar y provocó asombro.

Se veía preciosa.

El más asombrado fue Ricardo, quien por fin comprendió por qué el jefe estaba tan enamorado de su esposa.

Era bella; desprendía una elegancia que no resultaba nada falsa, con el porte perfecto de una heredera de la alta sociedad.

Rafael se quedó cautivado por un largo rato, hasta que Vanessa se detuvo frente a él.

—Ya regresaste. ¿Qué te parece? ¿Me veo bien? — preguntó ella.

Lo dijo con la naturalidad de siempre, aunque, al no haber probado ese estilo antes, le preocupaba un poco no lucir bien.

Una sonrisa se asomó en la mirada de Rafael, quien no escatimó en halagos.

—Te ves hermosa —dijo—. Este estilo te queda perfecto. —Se levantó para admirar su cara sin ningún reparo—. Nuestra pequeña Vanessa es tan bella y tiene tan buena figura que cualquier cosa se le vería de maravilla.

Tomada por sorpresa ante semejante cumplido, se quedó pasmada mientras sus mejillas se teñían de un ligero tono carmesí.

—Rafael, te has vuelto tan bueno con las palabras que casi no te reconozco—bromeó con una sonrisa.

Rafael arrugó un poco la frente, ocultando la inmensa ternura en sus oscuros ojos.

—Entonces, volvamos a conocernos —propuso con voz suave—. Tal vez descubras que este que ves ahora es el verdadero yo.

Esas palabras le sonaron como un trabalenguas; Vanessa no logró comprender del todoa qué se refería.

Poco después, salieron juntos rumbo a la residencia de los Soto.

Ambas casas se encontraban en extremos opuestos de la ciudad, por lo que el trayecto en auto tomó una hora y media.

En el camino, al pensar en lo que ocurriría esa noche, Vanessa se sintió un poco nerviosa у empezó a jugar con sus manos.

Como si hubiera notado su inquietud, una mano grande se acercó a la suya y deslizó los dedos hasta entrelazarlos con firmeza.

—No te preocupes. Esta noche no me separaré de ti en ningún momento.

Alexis y Yolanda también se encontraban entre la multitud, rodeados de varias personas.

Al verlos llegar juntos y en una actitud tan íntima, los ojos de Alexis se llenaron de furia.

—¿Qué crees que haces? —preguntó Yolanda, sujetándolo del brazo al ver que estabaa punto de caminar hacia ellos—. No olvides en qué clase de evento estamos. Aquí no puedes hacer tus escándalos —le advirtió en tono severo.

Alexis apretó la mandíbula para contenerse, pero su enojo era obvio.

—¡Ya viste lo que está haciendo Rafael! —exclamó —. ¡Vanessa es mía! ¿Qué se cree? ¿Me la está intentando robar?

—Ya perdiste tu puesto como director de la sucursal —le recordó Yolanda con una mirada calculadora—. ¿En serio quieres tirar a la basura tu última oportunidad? Por mucho que te moleste, ¡más te vale comportarte hasta que termine la noche!

En ese instante, Vanessa se percató de su presencia. Les dirigió una mirada fugaz con indiferencia, como si ni siquiera existieran, y luego fijó su atención en Natalia, quien estaba junto a ellos, entrecerrando los ojos con cierta hostilidad.

Natalia también la estaba observando, riéndose de forma maliciosa.

Estaba segura de que esa misma noche, ¡la reputación de Vanessa quedaría destruida para siempre!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)