Capítulo 145 Los jadeos de un hombre y una mujer sonaban muy fuerte, resonando por todo el gran salón.
Todos se quedaron en silencio.
Todos los presentes miraban la pantalla sin parpadear.
Pronto, en el video apareció una imagen de Natalia sentada sobre el regazo de Alexis, rodeándole el cuello con los brazos:
—Alexis, ¿te gusto? ¿Podrías terminar con esa desgraciada de Vanessa y quedarte conmigo?
El atractivo rostro de Alexis estaba encendido; era obvio que no se encontraba en sus cinco sentidos.
Parecía estar borracho, o tal vez drogado.
—Alexis, en serio me gustas muchísimo—confesó Natalia con adoración y una clara obsesión, mientras se recostaba sobre su pecho y comenzaba a acariciarlo—. No quiero ser tu hermana, quiero ser tu mujer. Hazme tuya.
*** —¡Guau!
El lugar volvió a alborotarse.
Y en esta ocasión, el escándalo resultó ser mucho más fuerte que el anterior.
Era obvio el nivel de impacto que tenía aquel video.
—No, este no es...
Natalia palideció.
Presionó el control remoto como loca para apagarlo, pero por alguna razón, el aparato parecía haberse descompuesto y no emitía ninguna respuesta.
—¡Rápido, apaguen el proyector!
Yolanda tardó un buen rato en reaccionar antes de dar la orden a los empleados.
El lugar se volvió un caos.
Los empleados de la familia Soto daban vueltas desesperados; no encontraban el control remoto y no había manera de apagar la pantalla.
Mientras tanto, el video seguía reproduciéndose en bucle, repitiendo una y otra vez las palabras descaradas y atrevidas de Natalia.
Los presentes comenzaron a murmurar entre ellos, señalando a Natalia.
Aquellas voces llenas de reproches y críticas casi lograban ahogarla.
La cara de Alexis pasaba del rojo al blanco; además de la sorpresa, sentía una tremenda vergüenza e indignación.
—¡Apágalo!
Nunca dejó de mirarla.
No supo cuánto tiempo pasó antes de que la pantalla por fin se apagara.
Alguien habla desconectado el enchufe.
El gran salón recuperó la calma, y las miradas de todos los presentes se dirigieron en automático hacia la cara de Natalia.
Ella sentía tanta vergüenza que deseaba que la tierra se la tragara en ese mismo instante.
—¿Esto era lo que nos querías enseñar? ¿Qué pasa? ¿Tenías miedo de que me arrepintiera de cancelar mi compromiso con Alexis y por eso nos mostraste estoa propósito? —preguntó Vanessa mientras la examinaba con indiferencia y le dedicaba una sonrisa sarcástica.
Todos los presentes se convencieron de que las palabras de Vanessa acerca de cancelar el compromiso eran cien por ciento reales.
Natalia, la mismísima hija adoptiva de la familia Cisneros, se había enamorado de su hermano.
¡Era una descarada!
En ese momento, la multitud no pudo evitar sentir compasión por Vanessa.
—Con razón Vanessa quiere cancelar el compromiso. Seguro ya estaba al tanto de las intenciones que tiene esa hija adoptiva con Alexis.
—Uf, quién sabe si al terminar el video ese par acabó haciendo algo indebido.

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