Capítulo 146 —Todos decían que Vanessa era una ingenua en el amor, que actuaba por impulso, sin pensar en las consecuencias ni importarle su reputación. Pero a mi parecer, solo es alguien que se atreve a amar y odiar con intensidad.
—Así es, amar a una persona no tiene nada de malo en sí mismo.
—¡Traicionar un corazón sincero es lo que no tiene perdón!
Al final de la discusión, muchas mujeres se pusieron del lado de Vanessa.
Por supuesto.
Las críticas hacia Natalia tampoco cesaban.
Natalia se quedó paralizada por un buen rato, totalmente estupefacta.
—¡Fuiste tú, tú querías arruinarme, te voy a matar!
—le gritó, clavando una mirada de odio en Vanessa.
Dicho esto, se abalanzó con furia hacia Vanessa.
Rafael arrugó la frente, preparándose para intervenir y detenerla.
Sin embargo, Vanessa fue más rápida y le propinó una fuerte cachetada a Natalia.
La fuerza del impacto fue tanta que le dejó la palma de la mano entumecida.
El sonido de la cachetada fue tan fuerte y claro que logró que todos en el salón guardaran silencio.
Todas las miradas se centraron de nuevo en ellas.
Rafael miraba a Vanessa con adoración; en su atractiva cara se reflejaba su satisfacción.
Muy bien, había mejorado.
Al menos ya sabía que debía protegerse a sí misma.
—Todo esto fue obra tuya, ¿no? En el video original aparecían tú y Rafael, pero lo cambiastea escondidas —la acusó Natalia con los ojos enrojecidos de furia—. ¡Lo hicistea propósito para arruinarnos a Alexis y a mí! Vanessa, jen serio tienes el corazón podrido!
Al escuchar eso, Alexis sintió dolor y miró a Vanessa con expresión herida.
Todo lo que había ocurrido esa noche lo había tomado por sorpresa.
Su mente se quedaba en blanco por momentos, al grado de no saber ni qué pensar.
Natalia sentía tanto miedo como resentimiento, y las lágrimas no dejaban de brotarle de los ojos. Sin embargo, Alexis, que siempre la había consentido, permaneció indiferente ante su llanto.
En el pasado, con solo derramar una lágrima, él se habría preocupado muchísimo, la habría consolado y le habría secado la cara.
—¡Vanessa, no te pases!
Yolanda se abrió paso entre el alboroto y caminó a paso firme hacia Vanessa.
Vanessa no se inmutó ni intentó retroceder.
Una figura imponente se interpuso frente a ella.
—¿Qué intentas hacer, madre? —le preguntó Rafael, y al levantar la mirada, Vanessa vio su alta y atractiva silueta protegiéndola.
—¡Hazte a un lado! —le advirtió Yolanda apretando los dientes y mirándolo con furia—. Esto no tiene nada que ver contigo. ¡Tengo que exigirle una explicación de por qué fue tan maliciosa como para mostrar esos videos en un evento como este!
—Parece que no estás pensando con claridad, madre. Primero, la que reprodujo el video fue la propia Natalia —comenzó a decir Rafael, mirándola con pesadez, aunque en el fondo de sus oscuros ojos se notaba una profunda hostilidad—. Y segundo, ¿no deberías estar reflexionando sobre si acabas de meter al enemigo en tu propia casa?
Yolanda se estremeció de pies a cabeza.
Jamás se imaginó que Rafael fuera tan directo y cortante, sin mostrarle ni un poco de consideración a pesar de ser su madre.

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