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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 236

Capítulo 236 Rafael entrecerró los ojos.

-¿Por qué te metiste a bañar apenas llegaste?

¿No tenías algo que decirme?

Con una sonrisa asomándole en la comisura de los labios, avanzó hacia ella.

Vanessa retrocedió un paso por instinto y sonrió con tensión.

-Hoy hizo mucho calor. Caminé tanto que preferí bañarme primero.

Rafael arrugó la frente. Percibía con claridad su resistencia, y la observó con suspicacia.

-¿En serio?

Vanessa, temerosa de que descubriera algo y se creara un momento incómodo, alzó la cara y le dedicó una sonrisa.

-Claro, ¿no tenemos la fiesta de celebración en un rato? Me bañé para estar más cómoda.

Rafael se acercó otro paso y le apartó un mechón de cabello de la sien con la mano.

-Dijiste que tenías algo que contarme. ¿Qué era?

Vanessa sintió la suavidad de ese gesto y tensó la espalda.

Pero después de haber escuchado la conversación entre ellos hacía un momento, ya no se dejaba arrastrar por ideas disparatadas como antes.

Se apartó ligeramente, lo miró con expresión serena y cambió de tema.

-En la productora me dijeron que para la siguiente fase de rodaje necesitan que acompañe al equipo un tiempo.

-¿Cuándo?

-En tres días.

Vanessa se había enterado esa mañana por boca del productor. En un principio pensaba rechazar, pero hacía apenas un rato había decidido que iría.

-¿Tan pronto?

Rafael tensó ligeramente la frente.

-¿Cuánto tiempo?

Vanessa alcanzó a notar el destello de inquietud que le cruzó la mirada y por un instante casi creyó que le costaba dejarla ir.

Aunque la idea se desvaneció tan rápido como llegó.

Enseguida, respondió con un tono ligero:

-Probablemente lo mismo que la vez anterior, como medio mes.

-Está bien.

Rafael relajó su expresión; con que alcanzara a estar de vuelta para la fiesta de presentación la noche de su cumpleaños, era suficiente.

Ella se quedó quieta un segundo, quiso saludarla, pero Vanessa ya había desviado la mirada.

Itzel se desanimó.

En cuanto Vanessa y Rafael aparecieron, Leonardo los vio y fue a recibirlos. Soltó un silbido.

-Preciosa.

Leonardo contempló a Vanessa con franca admiración.

-Vane se convirtió en toda una belleza. Pensar que hace diez años era apenas una niña de doce.

Vanessa, acostumbrada desde chica a los halagos, sonrió con soltura y naturalidad.

-Exageras, Leonardo. Tú tampoco estás nada mal: como los buenos vinos, mejoras con los años.

Leonardo arqueó una ceja, confundido.

Rafael no pudo contener la risa.

-Si le dices eso, con lo presumido que es, se va a ofender.

Vanessa sonrió radiante.

-Solo era una broma. Él no se va a molestar, ¿no?

-No me atrevería, no me atrevería. Ahora eres la gallina de los huevos de oro de Medios Vanguardia. Esta noche, después del director, tú eres la protagonista. El bono va a ser generoso, te lo aseguro.

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