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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 246

Capítulo 246 Los altos ejecutivos sentados a ambos lados de la mesa de juntas lo observaban, intercambiando miradas de desconcierto mientras se secaban el sudor disimuladamente.

Acto seguido, Rafael indicó con un tono inusualmente ligero: —Las propuestas que presentaron están muy bien.

Hoy pueden salir temprano. Además, el proyecto de vehículos eléctricos que arrancamos hace poco va avanzando muy rápido. Eso merece un reconocimiento.

Dicho eso, Rafael envió generosos bonos en la empresa.

En toda la compañía, hasta quien menos recibió se llevó varios cientos de dólares.

Los empleados estallaron de emoción.

—Larga vida al señor Cisneros. ¿Qué gran noticia habrá recibido? Ojalá tenga este humor todos los días.

—No tienen idea, hace un rato en la junta, el señor Cisneros rio. ¡Se rio!

—Seguro está de novio, ¿no?

—¿De novio? Si el señor Cisneros ya publicó cosas sobre compartir el día a día juntos; ya ha de estar casado, ¿no creen?

—¿Casado?

Toda la empresa se volvió un hervidero. Cuanto más hablaban, más se entusiasmaban, y todos sentían mucha gratitud hacia esa misteriosa futura esposa del jefe.

Ricardo merodeaba entre los grupos privados donde no estaba Rafael, leyendo las especulaciones de todos, con una sonrisa enigmática.

Efectivamente, él era el hombre de mayor confianza.

¿Que si se había casado?

¡Se había casado de un día para otro!

Y no solo fue una boda relámpago, sino que se casó con la que alguna vez fue la prometida de su hermano.

—¿Qué estás viendo?

Rafael se acercó y echó un vistazo a la pantalla, alcanzando a leer bastante.

Ricardo se enderezó.

—Estaba leyendo los mensajes del grupo. Toda la empresa se muere de curiosidad por la vida sentimental del jefe.

Rafael retiró la mirada con aire pensativo, rodeó el escritorio y tomó asiento. Sus dedos tamborilearon la superficie.

Faltaba poco más de medio mes para su cumpleaños, y ese sería el día de la fiesta de presentación.

Al poco rato, vio varios comentarios.

Leonardo: "¿No te parece excesivo? ¿Aquí presumiéndole al mundo entero?" Sergio: "Felicidades, felicidades. ¿Cuándo hacen la fiesta? Voy preparando el regalo de bodas".

Yolanda: "¿Qué? ¿Te casaste? ¡Y ni siquiera me dijiste con quién!" Édgar: "Así es mi hijo, el que nunca me da preocupaciones. Hace las cosas en grande sin hacer ruido".

Antonio: "Bien. Es un hombre responsable. Nada mal... igualito a mí" Al leer sus mensajes, Vanessa se imaginó cómo sería la fiesta de presentación y le pareció que se avecinaba otro campo de batalla.

Dejando esos pensamientos de lado, Vanessa miró las quince o veinte cajas de regalo que aún no había abierto y sintió curiosidad.

¿Qué preguntas traerían los regalos que faltaban?

No pudo evitar llenarse de expectativa y tomó la caja de hasta arriba, lista para abrir una más.

En ese momento, el timbre del celular sonó en el peor instante.

Vanessa miró la pantalla y arrugó la frente.

Era una llamada de Alexis.

Que le llamara ahora significaba, con toda seguridad, que ya había visto la publicación de Rafael.

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