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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 249

Capítulo 249 Le echó un vistazo a los regalos.

—Un juego tan divertido como este merece que esperemos a que vuelvas para abrirlos juntos.

Los ojos de Rafael se tornaron tiernos.

—Entonces te acompaño a abrirlos.

—¡Si!

Vanessa aceptó entusiasmada, jaló a Rafael para que se sentara y comenzaron a abrir los regalos uno por uno.

"En la fiesta de los León, ¿qué hizo el niño al que regañaste?" "¿Cuál fue tu deseo de cumpleaños número trece?" "La primera vez que fuiste a la casa de los Cisneros, ¿qué le dijiste al abuelo que era lo que más te gustaba hacer?" Vanessa respondió cada una sin fallar, y las respuestas coincidieron con las escritas detrás de las tarjetas.

Todos los regalos eran muy costosos: un auto, una propiedad, un collar de diamantes, un anillo de diamantes, entre otros.

Cuando llegaron al último regalo, la pregunta decía: "Hace tres años, ¿en qué habitación de la residencia de los Cisneros casi nos besamos?" A Vanessa se le encendió la cara y se quedó en silencio.

—¿Qué? ¿No lo recuerdas? —Rafael arqueó una ceja con un destello oscuro en la mirada.

¿Cómo iba a olvidarlo?

Tres años atrás, la noche del cumpleaños de Alexis, Natalia le sirvió alcohol a propósito y la apartó del grupo, intentando crear un hecho consumado con Alexis.

Y ella, por pura casualidad, entró a la habitación equivocada, creyó que él era Alexis y se le lanzó encima a besarlo sin parar.

Vanessa se moría de la pena. Desvió la mirada y apenas pudo articular: —En el segundo piso, en tu habitación.

Después de decirlo, no pudo evitar preguntarse cómo era posible que él recordara tantas cosas.

Si no fuera porque en aquella época Rafael la trataba pésimo, habría jurado que estaba enamorado de ella en secreto.

—La señora Cisneros tiene una memoria excelente.

Rafael sonrió y su mirada se volvió profunda y sugerente.

Vanessa rio, incómoda; tampoco era algo digno de elogio.

A fin de cuentas, aquella situación había sido tan vergonzosa que cualquiera la recordaría para siempre.

Solo que, al mirar aquella docena de regalos y pensar en que todas las preguntas tenían que ver con ella, no pudo evitar sospechar que Rafael había estado pendiente de ella durante esos diez años, recordando cada uno de sus movimientos.

No por nada había heredado el Grupo Firax siendo tan joven; tenía una memoria prodigiosa.

De verdad era capaz de recordar todo.

Vanessa abrió la última caja de regalo y lo que encontró la dejó boquiabierta.

Era un disco.

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