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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 388

Capítulo 388

En ese entonces, Vanessa solo sentía rechazo.

-La empresa la llevan muy bien tú y el abuelo, a mí no me necesitan.

-Algún día nosotros ya no estaremos, ¿en serio no quieres hacerte cargo de la empresa?

-Entonces espero que ustedes vivan muchos años y que nunca se vayan de mi lado, ¿sí?

Su padre, con una sonrisa indulgente, le dio un toquecito en la nariz.

-Descuida, papá y el abuelo siempre se quedarán a tu lado...

Al final, su padre no cumplió su palabra.

De la aparición de la enfermedad a su muerte no pasaron ni tres meses; se fue y la dejó con su abuelo.

Fue demasiado rápido. Tanto que Vanessa no alcanzó a reaccionar. Una persona que estaba sana, de un día para otro ya no estaba.

Desde ese día, se convirtió en una huérfana, y a su

lado solo quedó su abuelo.

Se le detuvo el corazón y no quiso seguir pensando en el pasado.

-¿Se van apresentar los responsables en la reunión? -Tomó aire y, mirando por la ventana, preguntó en tono casi distraído.

Parecía que, a partir de ese día, le tocaba cargar sobre sus hombros todo el peso del Grupo León.

-Sí, pero todos se excusaron. -Daniel la observó por el retrovisor, atento a su gesto.

Daniel era la mano derecha de Roberto; lo representaba a él.

Que esa gente se negara a verla justo ahora dejaba más que claras sus intenciones.

- No importa, si no quieren venir, que no vengan.

Vanessa lo pensó unos segundos y lo dijo con aire sereno, como si el asunto no le importara demasiado.

Daniel la había visto crecer y supuso que solo estaba

cansada.

Siendo tan joven, cargar con el Grupo León era una presión descomunal.

Pero la cruel realidad nunca se detiene a considerar la edad ni el género.

Vanessa le pidió a Daniel que la llevara a la empresa.

Necesitaba recoger algunos expedientes para revisarlos en casa.

-Lárgate de una vez, aquí no tienes nada que hacer.

Yolanda, fuera de sí, no tenía cabeza para pensar en la imagen.

Y menos ahora: don Antonio se negaba a recibirla, su esposo seguía sin dar la cara, e incluso Rafael, el más resolutivo de la casa, se hacía el desentendido.

-Vanessa, después de todo estuviste cinco años con Alexis, ¿en serio vas a ser tan cruel y vas a dejar que termine en la cárcel? Todos estos años, si no hubiera sido por él, ya estarías muerta. ¡¿Y así es como se lo pagas?!

A Yolanda no le importó que hubiera tanta gente alrededor: quiso agarrar a Vanessa a la fuerza para obligarla a retirar la demanda.

Pero antes de que su mano la tocara, Vanessa la esquivó.

-¿Está hablando de que me salvó la vida? Si me salvó o no, creo que Natalia lo sabe, y usted también debería saberlo.

Vanessa alzó la mirada y, con voz queda, continuó:

-Entonces también debería saber que Alexis se hizo pasar por mi salvador durante diez años, ¿no?

Yolanda se estremeció.

Miraba a Vanessa con incredulidad y tardó un buen rato en recuperar la voz.

-¿Qué estupideces estás diciendo? Él te salvó esa vez.

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