Capítulo 52 —No es asunto tuyo —respondió Vanessa, soltándose de su agarre.
Intentó irse, pero Alexis la sujetó por el brazo.
La apuesta cara de Alexis mostraba una clara impaciencia.
—Vanessa, ¿en serio tienes que seguir con este teatrito?
—Todo el mundo decía que te estuve persiguiendo durante años y que querer ser tu novia era una fantasía absurda. —Vanessa lo miró con desprecio —. Ahora que estoy con alguien más, ¿por qué te urge tanto meterte?
Alexis se quedó callado, con la cara ensombrecida.
—Alexis, la recaudación está por comenzar.
Vayamos ya para no hacer perder el tiempo a los demás —intervino Natalia, tirando de la mano de Alexis.
Ante sus palabras, los demás compañeros se sumaron a la petición.
El rector Tamayo también trató de mediar:
—Es una ocasión especial y todos se tomaron el tiempo de volver a su alma mater. No dejemos que esto nos arruine el ánimo; pasemos todos al salón.
Una vez que el rector habló, todos acataron sus palabras y empezaron a dispersarse.
Alexis miró de reojo a Vanessa y bajó la voz:
—Hablaremos de esto más tarde.
Dicho esto, Alexis entró con Natalia, mientras Karla los seguía de cerca.
Vanessa no tenía ganas de quedarse ni un minuto más y se dispuso a irse con Bianca, pero el rector insistió tanto que no pudieron negarse.
Como ambas le tenían mucho respeto, terminaron aceptando. Buscaron un lugar para sentarse, asegurándose de mantenerse lo más lejos posible de Alexis y su grupо.
La gala de recaudación de fondos había sido organizada por los exalumnos más destacados de la Universidad de Cartaluz como una forma de retribuir a la institución.
Rafael también se había graduado allí y, si llegaba a aparecer, se convertiría sin duda en el centro de atención de todos los presentes.
Vanessa no estaba segura de si él lograría llegar a tiempo. En los últimos dos días apenas se habían comunicado y no habían tocado el tema. Tras pensarlo un momento, decidió enviarle un mensaje.
"Ya empezó la recaudación, ¿vas a venir?" Al mismo tiempo, dentro de su auto, Rafael se dirigía a toda prisa hacia la universidad. Su asistente, Ricardo, acababa de informarle sobre lo que estaba ocurriendo con Vanessa en el evento.
Al escuchar el reporte, su expresión se tornó sombría, pero en cuanto recibió el mensaje de Vanessa, la frialdad de su mirada se disipó.
—¿Cuánto falta para llegar? —preguntó con voz profunda tras un breve silencio.
Todo comenzó en primer año, cuando descubrió a Natalia acosando a una estudiante de escasos recursos. En aquel entonces, Vanessa intervino para proteger a la chica de las garras de Natalia.
Natalia admitió su error, prometió que cambiaría y le suplicó que no le dijera nada a Alexis. Vanessa aceptó guardar el secreto.
A partir de ese momento, su nombre empezó a llenarse de infamias y, en apenas un año, se convirtió en la persona más detestada de toda la institución. En esa época, ella solo tenía ojos para Alexis, así que no le dio importancia a los rumores y se dedicó a seguirlo a todas partes.
Sacudiéndose los recuerdos, Vanessa mantuvo la calma en su semblante.
"Ya ajustaré cuentas por todo esto más adelante", pensó con determinación.
La ceremonia continuó y en la pantalla gigante comenzó a desplazarse la lista de donantes junto con sus respectivas cantidades. Todo aquel que donara más de quinientos mil dólares vería su nombre reflejado en la pantalla.
Natalia donó un millón de dólares, lo que le valió halagos por su supuesta belleza y buen corazón.
Al notar que los nombres de Vanessa y Bianca no aparecían por ninguna parte, Karla aprovechó para soltar un comentario sarcástico.
—Hay quienes presumen de ser de la alta sociedad, pero ni siquiera son capaces de soltar quinientos mil dólares. Dime con quién estás y te diré quién eres. No se puede esperar mucho de la gente que se junta con ella. Y pensar que algunas ya hasta son estrellas; una creería que serían agradecidas con la escuela que los vio crecer, pero resultaron ser unas malagradecidas.
Karla todavía estaba furiosa porque Bianca le había dado una cachetada antes, así que no perdía la oportunidad de pisotear su orgullo. Además, contaba con el respaldo de Natalia, lo que la hacía sentirse intocable.
Con Karla abriendo fuego, otros no tardaron en unirse, haciendo comentarios sarcásticos y despectivos contra las dos amigas. Natalia, por su parte, disfrutaba en silencio de ver cómo Vanessa se convertía en el blanco de todas las críticas.

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