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El Arquitecto De Mi Refugio romance Capítulo 56

Capítulo 56 Esos dos hermanos pensaban que podían jugar con ella como si fuera una idiota.

—Está bien, ya que lo admitiste, dime: ¿cuándo nos divorciamos? —preguntó Vanessa, furiosa. No quería indagar más—. Dime cuándo tienes tiempo para que vayamos a tramitar el divorcio de una vez. No pienso quedarme aquí a estorbar.

Tras decir aquello, Vanessa se dio la vuelta para irse.

Sintió un fuerte apretón en la muñeca. Una calidez emanó de esa palma ancha y firme; Vanessa se vio obligada a retroceder y a levantar la mirada para encontrarse con la imponente presencia de Rafael.

—Vaya, parece que por fin te atreves a desquitar tu mal humor conmigo —dijo él, con sus ojos negros y profundos fijos en ella.

—¡¿Cuándo me he desquitado contigo?! — respondió Vanessa, indignada.

"¡Por favor! Ya pasó la noche con la mujer que amaba, ¿para qué quiere tener a su lado a una esposa de mentira? Ni siquiera es que lo ame, pero aunque lo hiciera, jamás toleraré una situación así", pensó ella.

Rafael la observó con fijeza, con una mirada oscura.

—Ahora lo estás haciendo, ¿no?

—Yo no... —Vanessa desistió de dar explicaciones y soltó su mano—. Piensa lo que quieras. A fin de cuentas, ni siquiera nos gustamos.

Vanessa se dirigió a las escaleras; su esbelta silueta proyectaba una actitud decidida. Mientras subía los peldaños, sintió que sus pasos pesaban de forma extraña, pero al recordar que él ya amaba a alguien más, aceleró el ritmo con determinación.

En el pasado, fue tan ingenua como para dejarse manipular por Alexis durante cinco años; confundió su crueldad con afecto. Para complacer a Alexis, se había olvidado de quién era realmente.

Ahora no volvería a forzar nada con nadie. Solo amándose a sí misma podría ser invencible.

Vanessa estaba frente al armario buscando algo de ropa cuando escuchó unos pasos ligeros detrás de ella.

—¿Te vas? —le preguntó Rafael. Antes de que ella pudiera voltear, él la sujetó de nuevo por la muñeca con una mirada sombría—. ¿Tan rápido vas a empacar para irte? ¿Tanta prisa tienes por terminar nuestro matrimonio?

No te estoy molestando a ti, ¿o sí?

Todo el mundo decía que Vanessa era arrogante y prepotente; en la universidad incluso corría el rumor de que usaba su estatus de heredera para intimidar a los demás. Durante sus cuatro años de carrera, Alexis había sido su mundo entero y siempre estaba tras él, así que no le dio importancia a los comentarios. Sin embargo, tiempo después, esos rumores se clavaban en su corazón como cuchillos.

¿Tener una buena familia era su culpa? Era alguien entregada; si amaba a alguien, lo hacía con todo el corazón. ¿Por qué la tachaban de desvergonzada o de estar obsesionada?

Los ojos de Vanessa se enrojecieron y se empañaron con una capa de humedad. Se mordió el labio con fuerza, conteniendo las lágrimas. Se veía tan vulnerable y a la vez tan terca que el corazón de Rafael latió con más fuerza por ella, y su enojo se esfumó.

—No, no me has hecho nada —dijo Rafael con el ceño fruncido, mientras en sus ojos oscuros se asomaba un destello de compasión.

Vanessa hizo un puchero y levantó la mirada hacia él con los ojos llorosos.

—Fuiste tú quien dijo que ya amaba a alguien más, yo solo no quiero ser un estorbo.

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