¿Qué hacía Rodrigo ahí? Quizá Vanessa lo miraba con demasiada dureza: Rodrigo no tardó en notarlo y volvió la mirada hacia ella.
—Señorita León, llegó muy puntual —dijo Rodrigo después de acercarse y plantarse frente a ella con una sonrisa enigmática.
—¿Qué hace aquí? —preguntó Vanessa con el ceño fruncido.
La llegada de Morita a Cartaluz se mantuvo en secreto. ¿Rodrigo había ido a recibir a Morita? Esa posibilidad alertó a Vanessa.
—Así como usted, vine a recibir a alguien. —Rodrigo mantuvo la sonrisa y la miró con descaro.
Desde detrás de Vanessa, Daniel miró a Rodrigo con hostilidad. ¿Por qué aparecía ese tipo por todas partes? En la familia Zárate no había una sola buena persona.
Camila ya era insoportable y Rodrigo resultaba igual de detestable.
—Señor Zárate, parece estar al tanto de todos mis movimientos. ¿Tiene un espía infiltrado en mi empresa? —preguntó Vanessa con dureza.
No encontraba otra explicación para que Rodrigo estuviera ahí. Vanessa no creía en tantas coincidencias. Desde que Rodrigo le propuso colaborar, Vanessa desconfiaba de él.
La desconfianza aumentó porque hasta Federico había sugerido una alianza entre Corporativo Zarza y Grupo León. La suma de esos hechos resultaba muy sospechosa.
—Tiene mucha imaginación, señorita León. Se ve que le gusta escribir guiones —dijo Rodrigo después de observarla unos instantes y reírse.
Vanessa lo miró con dureza y buscó en sus gestos la menor reacción.
Sin embargo, Rodrigo llevaba años en los negocios y era demasiado astuto; no dejaba ver ninguna pista.
En ese momento, se percibió cierto revuelo en el acceso VIP. Vanessa volvió la mirada hacia allí. Poco después salieron varias personas, encabezadas por Morita, quien avanzaba tranquilo e imponente. Vestía con elegancia y tenía el porte tranquilo y distinguido propio de alguien de su posición.

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