Era tan tierna que conmovía.
—¿Te dolió pegarme?
Rafael sonrió con resignación y sopló sobre el dorso de su mano, mientras le acariciaba con el pulgar la piel enrojecida.
Vanessa se sintió conmovida y lo miró con ternura.
—Bianca y yo somos mejores amigas desde hace años. Siempre me ayudó y me protegió; aunque no llevamos la misma sangre, después de tanto tiempo somos más que hermanas. Además, no le fue fácil llegar a donde está hoy. No voy a permitir que nadie destruya todo lo que tiene. Ni siquiera sus padres.
Rafael levantó la mirada y la contempló con admiración, como si no esperara menos de ella.
—Nunca cambias, muchacha.
Seguía siendo igual de apasionada y leal, como un pequeño sol que iluminaba y abrigaba a quienes la rodeaban. Le encantaba justamente esa faceta suya, decidida, justiciera, radiante y cálida.
Vanessa recordó que él se lo había dicho ya varias veces. Al pensar que llevaba cinco años enamorado de ella, sintió curiosidad.
—Rafael, ¿cómo me veías antes? ¿Como una pequeña Dinamita de temperamento explosivo?
Tiempo atrás, Rafael incluso la tenía guardada en sus contactos como “Dinamita”.
Una vez, cuando Vanessa lo llamó, Verónica no supo quién era y contestó la llamada. Eso estuvo a punto de causar un malentendido. Aunque pensándolo bien...
Vanessa tampoco se quedaba atrás; lo tenía registrado como “Ogro”.
¿Quién lo mandaba a ser siempre tan mordaz y distante?
Solo que después jamás volvió a notar frialdad ni mordacidad en Rafael. Al contrario, siempre era muy tierno y paciente con ella. Haber terminado al lado de un hombre tan bueno era una verdadera bendición para ella.
Rafael se acercó.
—¿Por fin le dio curiosidad a la señora Cisneros?
Vanessa asintió sin dudar.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....