—Solo es la señora que hace el servicio de limpieza—musita mirando a la castaña que había palidecido de un momento a otro.
El corazón de Daviana se le iba a salir del pecho, por un momento pensó que era Connor el que entraba en la casa de su padre. Si continuaba así iba morir del susto.
[…]
Ingresar en la empresa fue toda una odisea para Daviana, Michele se empeñaba en que subieran juntos, pero ella se negaba rotundamente a aceptar que los vieran llegar juntos. Por ende, ella le pidió a él que subiera mientras que ella salía del edificio para entrar por la puerta principal.
Al salir por el ascensor Daviana se percata de que Connor abandonaba la oficina de su padre, ella se tensa, pero avanza hasta su escritorio siendo objeto de la mirada de su ex jefe.
—¿Llegando temprano? —el CEO le sonríe con maldad mientras que la ve tomar asiento.
—Tratare de no llegar tarde a mi trabajo.
—¿Por qué el cambio? Conmigo llegabas muy tarde, ¿acaso es porque mi padre está a cargo? Te recuerdo que también soy tu jefe y dueño de esta empresa, no hace diferencia que él esté a cargo.
Daviana levanta la mirada para enfocar el rostro de su ex jefe, Connor la miraba de una manera que no le gustaba. Ese hombre era tan diferente a su padre, bueno en el caso del trato.
Michele y Connor era muy parecidos en la parte de lo mujeriego, aun no se le olvidaba que encontró unas bragas en su oficina, eso quería decir que estuvo follando con alguien y sospechaba que esa era la estúpida pelirroja esa.
—Solo intento hacer bien mi trabajo señor Gershon…
—¿Ah sí? —Connor se inclina sobre el escritorio mirando a Daviana fijamente a los ojos —. ¿Quieres quedar bien delante de mi padre?, porque yo puedo lograr hacerte ver muy mal, así que no te esmeres por ser la empleada del mes.
La castaña tensa la mandíbula, es que era increíble, ese hombre cambio de la noche a la mañana. Todo un año aparentando ser buen jefe para que en cuestión de horas se volviera un troglodita de lo peor.
—Yo no he hecho nada malo en esta empresa, todo el mundo lo sabe.
—Sera la palabra de una simple empleada contra la palabra del hijo del dueño.
Ella ve como él se aleja con aquella sonrisa de mierda en los labios y entonces, la puerta del ascensor se abre y por esta sale Michele. Ella pestañea puesto que pensó que él estaba en su oficina.
—¡Has llegado tarde, padre! —lo saluda Connor como si no hubiera hecho un carajo —. Le preguntaba a tu secretaria por ti, cuando he entrado en tu oficina no te he visto.
—¿Qué quieres?
El CEO pasa directo a su oficina sin dedicarle una mirada a Daviana, la joven lo ve ingresar en su oficina con expresión de pocos amigos. Sin duda alguna padre e hijo eran muy similares, Michele se comportaba bastante frío cuando se trataba del trabajo igual que su hijo.
Solo que el segundo era un hijo de puta.
En lo que ella se queda sola suelta el aliento contenido, pero se dispone a ir por el café de su jefe para no levantar sospechas…
Entra con una taza de café en las manos para luego ver a su jefe metido de lleno en su ordenador, mira a Connor quien si la voltea a ver detallando sus movimientos. Al dejar la taza con café, Michele ni la voltea a mirar.
Asumía que estaba en su papel de jefe, así que sin decir nada más, Daviana se retira de la oficina.
[…]
Luego de una hora, la castaña ve a Connor salir de la oficina de su padre. No parecía contento, se le notaba algo enojado. El CEO cierra la puerta mirándola fijamente, bueno Daviana podía sentir que la estaba viendo ya que ella mantuvo la vista en su ordenador.
—¿Ya has pensando sobre lo que te he pedido?
—Disculpe señor Gershon, pero su propuesta se ve más como un chantaje.
—No te hagas la inocente, todas las mujeres de aquí son iguales. Estoy seguro de que tú no eres la excepción; todas se acuestan por dinero o por conveniencia.
La mirada en sus ojos le hizo darse cuenta de algo que la preocupo, ¿acaso Michele le confeso a su hijo que ellos habían hecho un trato? La castaña palidece al pensar que su jefe pudo contarle todo los detalles a su hijo.
Y es que claro, era su único hijo, la única persona que le tenía la confianza suficiente para dejarle su empresa. Como no contarle que se follaba a su secretaria, ¿esa sería la razón por la que Connor salió de la oficina cabreado?
—Está equivocado.
—No, yo no me equivoco. Sé muy bien lo que digo, así que no te hagas y no te lo pienses tanto. Si quieres conservar tu empleo será mejor que accedas a coger conmigo, es un trato justo ¿no lo crees? Un buen empleo por una cogida de algunas noches.
Ella ve aquella sonrisa de idiota en sus labios y lo único que le provoca es sacarle los dientes con una pinza. Pero luego recuerda sus problemas e intenta responder de la mejor manera posible.
—Tengo que seguir trabajando.
—Ya te quedan pocos días, será mejor que ya vayas tomando una decisión o de lo contrario me veré…
Pero sus palabras fueron interrumpidas por la interrupción de Michele quien sale de la oficina para ver a su hijo con expresión inerte.
—Creo que te he pedido hacer algunas cosas, ¿no es así Connor? —el CEO frunce el ceño al ver a su hijo conversar con Daviana.
—¡Ya voy! —sin quitarle los ojos de encima a Daviana el joven se aleja, ajusta su traje y se encamina hasta su oficina caminando con arrogancia por el corredor.
Michele observa a su hijo de soslayo y luego a Daviana, seguía preguntándose si esos dos tuvieron algo en algún momento. Desde el primer momento noto que su hijo miraba mucho a su secretaria y eso lo llevo a esa conclusión.
En cuanto la castaña lo observo, sus miradas conectaron.
—Venga a mi oficina —demanda con voz de jefe.
Daviana se pone en pie sintiendo fieros latidos en su pecho, pero necesitaba tranquilizarse ya que ella no había hecho absolutamente nada malo… cuando ingreso en la oficina miro a su jefe sentado en su sillón con aquellos penetrantes ojos verdes observándola como un león a su presa.



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