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El arte del clímax romance Capítulo 15

—¿Pero qué estás diciendo mujer? —sujeta el mentón de Daviana —. Yo quiero y le haré de todo a este cuerpo, pero en el momento preciso.

Los pálpitos de su corazón retumbaron su pecho, Daviana traga saliva en seco al ver ese brillo audaz y oscuro en los ojos de su jefe. No parecía que estuviera jugando con sus palabras, de hecho su tono de voz era bastante grave.

—Así que no pienses que no le haré nada a tu coño y al resto de tu cuerpo, porque mis intenciones para contigo no son nada buenas Daviana.

Michele besa los labios de su secretaria al mismo tiempo que envuelve su cuerpo con sus brazos, ella era tan pequeña y su contextura bastante manejable que le encantaba. Pero lo mejor de todo era tenerla así para él solo.

Podía parecer egoísta, pero no deseaba que ningún otro hombre la tocara. La quería toda para él, claro, mientras durase el convenio que tenían. Al alejarse un poco de sus labios el CEO la mira fijamente a los ojos.

—Creo que es buen momento para que regreses a tu escritorio —Daviana asiente con ciertas dudas, pero al notar que su jefe se aleja de su cuerpo es cuando reacciona de verdad.

Algo distraída se baja del escritorio para acomodar su falda sabiendo que él la estaba observando, rápidamente rodea el escritorio y sale casi que corriendo de la oficina. Al estar fuera del alcance de su jefe Daviana suelta el aliento.

—Mierda, ¿Cómo se me ocurrió preguntarle una idiotez como esa? —frota su rostro con frustración.

Cometió la mayor estupidez de su vida, era una tonta por haber preguntado algo como eso. Ahora iba a parecer una desesperada.

—¡Joder! ¡Joder! —regresa a su escritorio aun con las piernas temblorosas, tampoco es que dejaba a un lado lo que ese hombre le había hecho —. Demonios…

[…]

Por la noche cuando todos terminaban de recoger sus pertenencias para regresar a sus hogares, Daviana hacia lo mismo, hasta que recibe una llamada de la clínica donde estaba su hermano.

El pequeño pedía verla, así que tuvo que salir de inmediato de la oficina sin notificarle nada a su jefe…

Mientras que Michele toma las llaves de su coche y otras pertenencias, la puerta de la oficina del CEO es abierta. Él asume que era Daviana, pero al levantar la vista se topa con la mirada de su hijo.

—Tu secretaria se ha ido antes, ¿la has dejado marcharse?

—¿Se fue? —frunce el ceño puesto que ella no le informo de que se iba, de hecho ambos se iban a ir juntos a casa.

—No están sus cosas en su escritorio, veo que estas siendo bastante dócil con ella Padre —inquiere su hijo con palabras capciosas. Michele ya sabía por dónde iban las intenciones de su hijo.

—¿Has terminado el trabajo que te encargue?

—Sí, aquí está todo. No sé porque me has ordenado que me encargue de los problemas de las otras empresas, sabes que yo me encargo solo de esta.

Connor deja varias carpetas sobre el escritorio de su padre, era irritante para él que le encargara trabajo de las otras franquicias de la compañía. A él solo le importaba esa, ya que era la principal, su padre era quien se encargaba de las demás.

—Tienes que aprender todo en este negocio, no solo a tratar con una compañía Connor —toma la bola de carpetas para encaminarse hasta la puerta.

Necesita saber dónde carajos estaba metida Daviana, ¿lo estaría esperando en el estacionamiento? Ese pensamiento lo obligo a apresurar el paso, no era normal en ella que se marchara de esa manera.

Al llegar al área del aparcamiento, mira hacia todos lados, pero no la ve por ninguna parte. Se sube al coche y saca su móvil, luego cae en cuenta de que no poseía el número privado de ella.

—Mierda…—musita frustrado.

Pone en marcha el coche sin saber dónde demonios ir a buscarla.

[…]

Connor sale de la oficina de su padre viendo el escritorio de Daviana, esa mujer le gustaba mucho, pero se le estaba poniendo muy dura y eso le fastidiaba. Era más fácil cuando cedían por su cuenta.

—¿En qué piensa señor Gershon? —la voz seductora de su secretaria le hizo sacar una sonrisa.

—La verdad es que pienso en como follarte en la parte de atrás de mi coche —responde mirando las alargadas piernas de esa pelirroja.

—Eso suena interesante.

—Entonces, ¿Qué estamos esperando? —el CEO señala el ascensor para que ella avanzara y él ir detrás admirando la curva de su culo, pero su polla reacciono de inmediato —. Pensándolo mejor no creo que me aguante hasta llegar abajo.

El pelinegro envuelve la cintura de su secretaria por la espalda para arrastrarla hasta el baño con bastante facilidad.

—No creo que el baño sea apropiado.

—Es bastante adecuado para este momento.

Introduce a la pelirroja bruscamente en el baño y de manera inmediata le alza la falda hasta la altura de la cintura.

—Connor, por favor, puede venir el personal del servicio.

—Shhh… guarda silencio.

Ella posa las manos sobre el lavado mientras que mira su reflejo en el espejo, luego siente como su jefe baja sus pantaletas de un solo golpe y segundos después abre sus muslos con la rodilla.

Desliza una de sus manos por su vientre bajo hasta alcanzar tocar los pliegues de su coño, corre el dedo medio entre ellos al mismo tiempo que muerde su cuello. Ella inclina la cabeza un poco hacia un lado para permitirle mejor acceso a sus besos.

Connor empieza a frotar el coño de esa pelirroja lentamente sintiendo la húmeda que existía entre ellos. Gruñe contra la curva del cuello de ella percibiendo que los vellos de su cuerpo se erizan. Introduce un poco más su dedo en el interior de esa vagina hasta llegar a sentir la tibieza de las paredes vaginales.

—Joder, estás muy caliente…

—¡Ay! Por favor, necesito que me lo metas Connor, te quiero dentro de mi ahora mismo.

—¿Eso quieres? —musita contra su mejilla, a lo que ella asiente toda excitada.

Esa mujer siempre estaba dispuesta para él…

Capítulo 15 Pensamientos sucios 1

Capítulo 15 Pensamientos sucios 2

Capítulo 15 Pensamientos sucios 3

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