—No importa, quiero ir a casa.
Benicio asintió.
—De acuerdo, a casa.
A medida que se acercaban a la orilla, la señal del celular volvió. El teléfono de Benicio empezó a sonar.
—Tengo que contestar. —Se apartó un poco y dijo en voz baja—: ¿Bueno, Ana?
Su voz fue más suave que la brisa del mar, tan tenue que el viento casi se la llevó sin que se pudiera oír.
—Tuve un problema por acá, estoy en…
Bajó tanto la voz que ya no se distinguía lo que decía.
Sin embargo, la voz de Ana era fuerte. No se entendían las frases completas, pero se alcanzaba a oír un agitado «*You can't… You can't…*», varios «*You can't*» seguidos, que dejaban clara su furia.
Después de eso, solo se escuchó a Benicio repetir una y otra vez «lo siento».
Benicio sonaba casi sumiso.
¿Ese también era Benicio?
Un Benicio que ella no conocía.
«¡Estefanía, discúlpate con Cris!».
«¡Te lo advierto, es absolutamente imposible que corras a Cris!».
«Estefanía, ¿desde cuándo te volviste tan ácida y cruel al hablar?».
¿Acaso ese otro no era el verdadero Benicio?
No es que quisiera comparar, pero los recuerdos que creía muertos volvían a ella como una marea.
Nunca creyó en eso de juzgar a las personas por sus intenciones y no por sus actos. ¡Para saber cómo es alguien, solo hay que ver lo que hace!
¡Cuando estuvo con ella, todo lo que hizo fue inhumano! ¿Y todavía se suponía que debía confiar en lo que él pensaba en su interior?
Lo único que podía hacer era agradecer que ya lo había superado, agradecer que en cinco años no se había rendido.
Cuando él terminó la llamada, se puso a hacer algo más en su celular. Ella se dio la vuelta, dándole la espalda, y se quedó mirando cómo las luces del puerto se hacían cada vez más grandes.
¡Qué mala suerte la suya! ¡Cómo era posible que le pasara algo así! ¡Y encima, obligada a pasar una noche con él!
Benicio parpadeó un instante y luego sonrió.
—¿Ya se te olvidó? Una vez nos leyeron el futuro.
—¡Seguro era un charlatán! —resopló ella. Cuando se casaron, fueron con un "maestro" que les leyó el futuro y les dijo que eran una «unión perfecta». ¿Unión perfecta? ¡Sí, cómo no! ¡La unión perfecta para que todo saliera mal!
—En realidad…
—¡No hables! ¡Me duele la cabeza solo de oír tu voz! ¡Me traes mala suerte!
Benicio se tragó las palabras que le quedaban.
Ambos se sumieron en el silencio, esperando a que el barco finalmente atracara.
Poco antes de llegar a la orilla, el celular de Benicio sonó una vez más. Hizo algo extraño, pidiendo que dejaran no sé qué cosa en la sala principal del puerto.
Minutos después, el barco se detuvo.
Los hombres a bordo los ayudaron a bajar y se despidieron agitando la mano.
Estefanía también se despidió. A fin de cuentas, ellos eran inocentes, no tenían idea de que algo así iba a pasar, y además le habían compartido su guiso y su licor.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...