Entrar Via

El Baile de Despedida del Cisne Cojo romance Capítulo 502

Justo en ese momento, el guardaespaldas abrió la puerta para subir al carro y se llevó un susto al ver la escena.

—Señor, ¿quiere que lo lleve al hospital?

Benicio se recostó en el asiento, tratando de controlar el dolor que sentía en sus entrañas. Asintió con la cabeza.

—Por favor, llévame al hospital.

Luego, añadió:

—No le digas nada a ella. No quiero que se preocupe.

El carro en el que iba Benicio arrancó a toda velocidad.

Y justo cuando ese carro se alejaba, la cortina de la ventana de la casa de al lado, la de Estefanía, se cerró.

Noel se apartó de la ventana y volvió a sentarse en el sofá, completamente abatido.

Sonia Roldán, que ya no soportaba verlo así, le dijo:

—Hermano, de verdad que eres bien raro. Primero no quieres acompañar a Estefanía, ni recogerla, ni cuidarla, y ahora te quedas aquí espiándola desde las sombras. ¿Qué sentido tiene?

Noel resopló.

—No le hace falta que la recojan, ni que la lleven, ni mucho menos que la cuiden. Mira, apenas dejé de ir por ella unos días y ya se anda enredando otra vez con su exmarido.

—¡Qué feo hablas! —protestó Sonia, a quien no le gustó nada ese tono—. Decir eso de ella es pasarse de la raya. ¿Cómo que enredándose con su exmarido? A lo mejor solo la trajo de pasada. Está oscuro y aquí no es tan seguro como en casa. Como tú no vas a recogerla, ¿tampoco dejas que nadie más lo haga?

—Tiene guardaespaldas, ¿para qué necesita que su exmarido la traiga? —replicó Noel, visiblemente molesto—. ¿Viste que hasta le tocó la cara?

—¿Y eso qué? A lo mejor tenía algo sucio. ¿Por qué desconfías tanto de ella? Si no confías en una persona, ¿para qué andas con ella?

—¿Que si confío en ella? Mira, en cuanto dejo de acompañarla, mete al guardaespaldas a la casa para que la acompañe. Es un hombre, ¿van a pasar la noche juntos? —La irritación de Noel iba en aumento.

Sonia estalló.

—Oye, ¿tú estás enfermo o qué? Que dudes de ella con su exmarido, bueno, lo aguanto porque estuvieron casados. ¡Pero que dudes hasta del guardaespaldas ya es demasiado!

Noel se quedó sin palabras.

—No es que dude de ella con el guardaespaldas. Es que, si cuidara las apariencias, no dejaría que un hombre soltero se quedara a pasar la noche en su casa. Aunque yo le crea, los demás van a malinterpretarlo.

—¡Ya basta! ¿Qué importan los demás? ¡El único que lo malinterpreta eres tú! ¿Acaso yo lo malinterpreté? ¿O su exmarido? —Sonia no quiso seguir discutiendo. Solo le advirtió—: Te lo digo en serio, si sigues así, la vas a perder.

***

Estefanía, en efecto, se había llevado un susto terrible.

Esa noche no paró de tener pesadillas. Se despertó varias veces, casi siempre gritando. Por suerte, cada vez que lo hacía, Kino le respondía desde fuera:

—Señorita, estoy aquí, no tenga miedo.

Kino ya había informado a su jefe de lo sucedido, y este le había dado nuevas instrucciones. A partir de ahora, tendrían que seguirlas al pie de la letra. Incluso enviarían a más gente para acompañarlos a Edimburgo al día siguiente.

Como no durmió bien, Estefanía se despertó muy temprano. Ya tenía todo empacado. Kino le ayudó con la maleta y el carro los esperaba afuera.

Estefanía no tenía muchas energías. La noche anterior apenas había descansado, pero tenía una gran responsabilidad sobre sus hombros. Además de liderar a tantos jóvenes, tenía que velar tanto por la presentación como por su seguridad.

Por suerte, la función era en dos días, así que tenían tiempo para adaptarse y ensayar.

Sin embargo, llegó la tarde, empezó el ensayo y Noel y Gabriela seguían sin aparecer.

Estefanía intentó contactarlos de nuevo, sin éxito.

—A lo mejor… ¿cambiaron de vuelo? ¿Estarán en el avión? —sugirió uno de los bailarines.

Quizás…

Estefanía estaba muy preocupada. ¡Eran el protagonista y la protagonista!

No le quedó de otra que pedirle al suplente que tomara el papel principal, mientras que ella misma marcaba las posiciones de la protagonista.

Al día siguiente, durante el ensayo, los dos seguían sin dar señales de vida.

Noel continuaba sin contestar. El bailarín encargado de contactar a Gabriela informó:

—Directora, Gabriela dice que ayer tuvieron un imprevisto y perdieron el vuelo, pero que hoy llegan sin falta.

De acuerdo. Otra vez, el suplente tuvo que tomar su lugar.

Pero Estefanía ya sabía que no se trataba de un imprevisto. Esto era a propósito…

***

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo