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El Baile de Despedida del Cisne Cojo romance Capítulo 503

Aunque los bailarines de la compañía rondaban los veinte años, todos tenían más de una década de entrenamiento a sus espaldas. Conocían el sacrificio y el respeto que se le debía al escenario.

Faltaba solo un día para la función y los protagonistas aún no habían llegado al ensayo. ¿Qué significaba eso?

Si no ensayaban hoy, ¿cómo iban a presentarse mañana de improviso? ¿Cómo podían garantizar que marcarían bien las posiciones en un escenario nuevo? ¡Y eran los protagonistas!

Siendo drásticos, su ausencia era una falta de respeto a todas las lesiones que sus compañeros habían sufrido durante tantos meses de ensayo.

Pero nadie se atrevía a decir nada. Después de todo, sabían que Noel era el novio de la directora.

Todos los ojos estaban puestos en Estefanía.

Era el último ensayo.

Estefanía miró las caras expectantes a su alrededor y, finalmente, tomó una decisión. Se dirigió al suplente del protagonista.

—Mañana, tú sales a escena. ¿Puedes con el papel?

El suplente se quedó de piedra, no se lo esperaba.

—¿Puedes o no? —insistió Estefanía con voz firme.

El bailarín dudó un instante y luego respondió con fuerza:

—¡Sí, puedo!

«¡Bien!», pensó Estefanía para sus adentros. «A partir de hoy, el protagonista de este ballet eres tú».

Pero, ¿qué hacer con la protagonista?

La compañía era nueva y, como no habían encontrado a la suplente ideal, habían puesto todas sus esperanzas en Gabriela. Al menos para la función de Edimburgo, sabían que ella era una apuesta segura. Estefanía planeaba buscar y entrenar a una nueva suplente después de esta presentación.

Ahora…

—Directora, ¿por qué no baila usted? —sugirió un bailarín en voz baja.

—Es verdad, directora. Usted misma escribió el ballet, nadie lo conoce mejor. Además, últimamente se ha recuperado muy bien.

—¡Sí, y usted ha estado marcando todas las posiciones en los ensayos!

Estefanía asintió.

***

Al día siguiente era la función oficial.

Por la tarde, llegaron al teatro para maquillarse y prepararse.

Noel y Gabriela seguían sin aparecer.

Pero con los nervios de la preparación, todos los habían olvidado. En ese momento, lo más importante era la función. ¡Era el debut mundial de su ballet!

Lo que no sabían era que Noel y Gabriela ya habían llegado. Estaban afuera del teatro, esperando a que Estefanía les rogara que volvieran.

Gabriela empezaba a ponerse nerviosa.

—Noel, la directora no nos ha llamado. ¿Y si ya no nos deja bailar?

—¿Cómo crees? —respondió Noel—. Claro que lo hará. ¿Acaso alguien en la compañía puede reemplazarnos? Mi suplente, ¿crees que baila mejor que yo? Si fuera tan bueno, no sería suplente. Y tú ni se diga, ¡eres irremplazable! Todavía no han encontrado una suplente para ti.

***

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