Ahora, de repente, ¿le interesaban las escuelas de Nube de Sal?
Benicio guardó el cuaderno como si nada.
—Mi abuela dice que el país es muy grande y no lo ha visto bien, que nunca ha ido a ver la capital ni los monumentos. Así que pienso llevarme a mi abuela a estudiar a Nube de Sal.
Iván no entendía esa lógica.
—¿Ver la capital? ¿Los monumentos? Pues que vaya en vacaciones y ya, ¿no?
—No entiendes nada. Quítate. —Benicio lo corrió de su lugar.
—Pues la neta no entiendo. —Iván refunfuñó mientras se alejaba, y añadió con tono de reclamo—: Y decías que ibas a entrar a la misma universidad que nosotros. Puro cuento.
Benicio recordó algo y se giró hacia Iván.
—Oye, ¿tienes tiempo libre en estos horarios?
Sacó su horario de clases y marcó unos círculos.
—¡Para jugar básquet! —Iván pensó que Benicio había estado muy ocupado con lo del hospital y no había podido jugar—. No hay bronca si no has ido, nosotros cubrimos.
—No es eso —dijo Benicio—. La próxima semana, en estos horarios que tienes libres, quiero que vayas a revisarle la tarea de mate e inglés a Estefanía y le expliques lo que no entienda...
—¡No! ¡Jefe! ¿Sabes lo que estás diciendo? ¿Dejar el básquet para dar clases? —Iván explotó—. ¿Tú qué te traes con Estefanía...?
—Le cobré por adelantado. —Benicio lo dijo con frialdad.
—¿Qué...? ¿Qué? —Iván volvió a malinterpretarlo. Sabía que Benicio trabajaba medio tiempo y que era muy orgulloso, no le gustaba que notaran si andaba corto de dinero. Y ahora con la abuela en el hospital, seguro gastaba mucho. ¿Acaso Benicio le estaba dando clases a Estefanía para ganar dinero?
Benicio añadió:
—Te voy a pagar por hora. Lo que me dé Estefanía te lo doy a ti, cuenta como que me estás cubriendo.
Iván se sintió incómodo.
—Pues te cubro y ya, da igual, no tienes que darme dinero.
—¡Pues esperándote! —Iván también miró a los lados y se volvió a sentar en el suelo—. Mejor aquí, las mesas de piedra de afuera están hirviendo.
Iván sacó un juego de copias de examen y se lo extendió.
—Haz esto. Ya seleccioné los ejercicios. Tienes una hora para terminarlo.
Estefanía no entendía nada.
—¿Qué te pasa?
—¡Te voy a explicar los temas! —Iván señaló las hojas—. ¿Cómo te explico si no los resuelves? Primero contesta, veo dónde fallas y te explico. Hoy solo mate, mañana te busco para inglés.
—A ver, Iván, no entiendo. ¿Por qué tengo que hacer esto? —Estefanía estaba pasmada, pensó que se había mareado de tanto bailar y estaba alucinando; hasta se talló los ojos.
—¡Porque me lo pidió el jefe! —Iván estaba entre desesperado y resignado—. ¡Ándale, escribe! ¡Tengo que reportarle el avance al jefe! Y te aviso, Estefanía, no creas que porque la abuela del jefe está internada puedes echar la flojera. ¡De eso nada!
Iván sentía que debía ser más estricto con Estefanía que el propio Benicio para honrar la confianza de su amigo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Es verdad sale muy caro liberar capitulos...
Muy bonita la novela me encanta pero pueden liberar mas capitulos yo compre capitulos pero liberar mas capitulos sale mas caro...
Muy bonita novela desde principio cada capítulo es un suspenso...