Apenas terminó de responder a los comentarios de ambos.
Marisa vio la respuesta de Rubén Olmo.
[*U are the apple of my eye.*]
Marisa repitió la frase en voz baja.
—«Eres la persona más valiosa para mí…».
Sonrió y le contestó: [¡Nos vemos mañana, esposo!]
Como todos tenían amigos en común y podían ver los comentarios y respuestas, Sabrina y Claudio comenzaron a alborotar de nuevo.
[¡Órale! ¡Ya se van a ver mañana! Prima, ¿desde cuándo andas tan urgida y desesperada?]
Claudio, siguiendo el hilo de Sabrina, añadió: [No cabe duda de que Rubén tiene su encanto. Hizo que mi prima no aguantara ni un día sola en el país. Qué cosa.]
En ese momento, en la suite presidencial de un hotel de seis estrellas, Rubén entrecerraba los ojos, leyendo con aire amenazador las burlas de ese par.
Llamó directamente a Claudio.
Claudio seguía con las bromas al teléfono.
—Señor Olmo, si no descansa temprano esta noche, cuando Marisa llegue mañana y usted no rinda como debe, se va a llevar una decepción, ¿eh?
Rubén soltó una risa ligera y le advirtió:
—Claudio, ya párale, ¿no? Mi esposa es muy penosa. Si siguen con eso, se va a avergonzar.
—Uf, ya, ya entendimos. No tienes remedio. Marisa por aquí, Marisa por allá, ¿dónde quedó la autoridad del presidente del Grupo Olmo?
A Rubén no le importó y soltó un bufido.
—¿Y qué tiene que sea el presidente del Grupo Olmo? ¿Acaso el presidente del Grupo Olmo no necesita una esposa?
—¡Sí, sí, claro que necesita! ¡Y más una esposa tan maravillosa como la suya! —Claudio puso los ojos en blanco. Después de un par de bromas, cambió a un tono más serio—. Rubén, después de que termine la exposición de invierno mañana, seguro que muchos competidores van a querer atacar y marginar a Jasmine. Cuando Marisa llegue contigo, vas a tener que consolarla mucho. Dile que no se lo tome a pecho. Ella ya es una artista increíble, no necesita demostrar nada en otros ámbitos.
Rubén enarcó una ceja.
Así que, en realidad, no estaba ayudando a Marisa, se estaba ayudando a sí mismo, ¿o no?
Sonaron las campanadas de la medianoche.
La pantalla de la computadora de Marisa seguía en el perfil de Twitter de Floriana. Refrescó la página y vio la publicación que acababa de hacer.
Era un video de muy buena calidad.
Y la persona en el video era Melina, sentada en un reservado de El Palacio del Sabor. La grabación de seguridad capturaba perfectamente la llamada que tuvo con su amiga.
Su expresión estaba llena de expectación por su inminente matrimonio con una familia rica y de cómo planeaba usar a Floriana para presionar a Marisa con la opinión pública.
Marisa curvó los labios y susurró:
—Melina, no creas que cualquiera es presa fácil. Si insistes en apretar, te vas a ensuciar las manos.
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
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Está buena la trama 🫰...
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Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...