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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 781

Davis levantó la barbilla con tanta altivez que, aunque estaba sentado en una silla de ruedas siendo empujado por un escolta, su mirada parecía querer alcanzar el cielo.

Marisa le dio unas palmaditas en el brazo.

—Ya, bájale a tu nube o te vas a desnucar de tanto mirar hacia arriba.

Davis fijó por fin su atención en ella.

—Jeje, ¿qué tal? ¿Tengo el porte o no?

Marisa hizo una mueca. Había conocido a gente arrogante, pero él se pasaba.

Tomó el control de la silla y, mientras lo empujaba hacia la entrada, le respondió al guardia:

—Tranquilo, no hace falta que desalojen nada. Solo vengo a comprar un conjunto, no es necesario hacer tanto alboroto.

Los guardaespaldas los seguían a un metro de distancia, escudriñando cada rincón con mirada severa.

Era una situación tan tensa que Marisa empezó a imaginarse cosas.

—Oye, Davis, ¿acaso tienes enemigos mortales en Terranova? Siento que en cualquier momento tus escoltas van a sacar las armas y empezarán a disparar...

Davis decidió seguirle el juego para asustarla un poco.

—Pues ni tan broma. Mi tío acaba de cerrar un trato multimillonario, y hay mucha gente muerta de envidia. ¿Qué pasa, ya te dio miedo?

Marisa se encogió de hombros.

—A mí no. Si alguien quisiera atacarnos, el blanco perfecto sería el rico heredero en silla de ruedas, no una don nadie como yo.

Davis, sintiéndose acorralado, murmuró:

—Qué lengua tan afilada tienes. Cuidado, o vas a asustar a los hombres.

Apenas pronunció esas palabras, se arrepintió. Había cruzado la línea con la broma.

Pero Marisa, captando al instante lo que pasaba por su mente, se echó a reír con naturalidad y le devolvió el golpe.

Capítulo 781 1

Capítulo 781 2

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