Davis miraba las noticias en su teléfono y volteó a ver a Enrique con exasperación.
—Tío, parece que te preocupaba que Marisa no tuviera suficientes idiotas a su alrededor y quisiste mandarle uno más, ¿no? Ese Noé es el mujeriego más famoso de Terranova. Nadie tiene su historial. Su pasatiempo favorito es coleccionar influencers y modelitos.
Una vez que la comida estuvo servida, todos tomaron asiento. Marisa relevó a la empleada y se encargó de empujar la silla de ruedas de Davis hasta la mesa.
Ella soltó una carcajada burlona.
—No tengo pinta de influencer ni de modelo, pero vaya que él hizo hasta lo imposible por acercarse a mí.
Davis se río entre dientes.
—Ese infeliz lo único que quería era la billetera de mi tío. Los Ybarra se dedican a la inteligencia artificial, son los que más préstamos le piden al banco. Seguro pensó que si te conquistaba, se metía a mi tío en el bolsillo. Por eso, aunque no fueras su tipo, se lanzó de cabeza.
La explicación de Davis hizo que Marisa entendiera todo de inmediato.
—Ah, con razón. Ya me parecía extraño.
Enrique se sintió avergonzado y se disculpó.
—Marisa, te juro que lo hice con las mejores intenciones, pero metí la pata. ¿Segura que no te faltó al respeto? Si te hizo pasar un mal rato, voy a buscarlo ahora mismo para ajustar cuentas.
Marisa negó con la cabeza.
—No se preocupe, no me hizo nada. Le agradezco muchísimo su buena intención, pero no hace falta que se tome tantas molestias. Como decimos nosotros, cuando el amor tiene que llegar, llega solo; no sirve de nada forzar a Cupido.
Con la amarga experiencia de Noé, Enrique decidió que jamás volvería a jugar de casamentero.
Ya en la mesa.
Enrique seguía dándole vueltas al asunto.
—Lo que no entiendo es... ¿quién sacó a la luz este escándalo justo hoy? Todo apunta a que alguien poderoso puso a Noé en la mira para destruirlo a propósito.
Davis se encogió de hombros.
—En Terranova, todos los empresarios viven con el miedo de que los destruyan. La mayoría se porta bien, pero ese imbécil era un exhibicionista con sus aventuras. ¿A quién iban a atacar sino a él? Al fin y al cabo, si los Ybarra caen, los demás se repartirán su pedazo del pastel.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...