Cuando Marisa despertó, lo primero que vio fue el techo blanco inmaculado.
Abrió los ojos de golpe, escudriñando la habitación con el corazón acelerado. Estaba aterrada, temiendo que lo que había escuchado en la sala de observación fuera solo un sueño y que se hubiera desmayado por no soportar una mala noticia.
Hasta que sintió unas manos cálidas envolviendo las suyas, heladas por la angustia, y escuchó un tono suave y maternal.
—Tranquila, Marisa, no tengas miedo...
El pánico en sus ojos se desvaneció un poco al girar el rostro y ver a Valentina a su lado.
Con cierta vergüenza, bajó la mirada y hundió parte del rostro en las sábanas.
—Qué vergüenza, Valentina... me la paso desmayándome por cualquier cosa.
Rubén estaba en estado crítico, todos debían estar pendientes de él.
Pero ella, por su debilidad, había obligado a Valentina a quedarse a cuidarla.
Valentina le acarició el cabello con ternura.
—Mi niña hermosa, no tienes por qué avergonzarte. Es porque amas a Rubén que estás así. En cuanto a él, no te preocupes, su padre y un montón de médicos están vigilándolo. Yo misma fui a verlo antes de venir contigo. Su estado es estable; en unas horas debería despertar.
Al escuchar eso, el peso que oprimía el pecho de Marisa finalmente desapareció.
Intentó levantarse, pero Valentina la detuvo suavemente.
—El doctor dijo que debes descansar un poco más.
—Pero quiero ir a ver a Rubén... —insistió ella, ansiosa.
Valentina sonrió, mirándola con puro afecto.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...