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El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra romance Capítulo 15

De vuelta en la habitación, el ambiente era tan tenso como la cuerda de un violín.

Alejandra tomó el cuenco de cerámica y un pequeño pincel de cerdas suaves. Se sentó en el borde de la cama de Sofía, quien la miraba con una mezcla de miedo y una diminuta chispa de esperanza.

—Esto estará un poco frío —advirtió Alejandra con voz suave.

Con una delicadeza que sorprendió a todos, comenzó a aplicar la mascarilla en el rostro inflamado de Sofía. Sus movimientos eran los de una artista, no los de una curandera de pueblo. Cubrió cada centímetro de la piel irritada con una capa uniforme de la pasta herbal.

El aroma calmante de la caléndula y la manzanilla llenó la habitación.

—Ahora, solo tienes que descansar —dijo Alejandra una vez que terminó—. Cierra los ojos. No te muevas. Dejaremos que actúe durante dos horas.

Y así comenzó la espera.

Las dos horas más largas que la familia Estevez había experimentado en mucho tiempo. Don Guillermo permaneció en su sillón, observando. La madre de Sofía rezaba en silencio. Ricardo caminaba de un lado a otro como un animal enjaulado.

Natalia se sentó, con una sonrisa de superioridad apenas disimulada. Estaba esperando el fracaso. Esperando el momento de decir "se los dije".

Cuando el temporizador del teléfono de Alejandra sonó suavemente, todos se sobresaltaron.

Alejandra se levantó y se acercó a la cama con un cuenco de agua tibia y unos paños de algodón limpios.

Con la misma delicadeza de antes, comenzó a retirar la mascarilla seca.

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