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El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra romance Capítulo 50

El baño de hombres del Museo Soumaya, normalmente un santuario de mármol frío y silencio, se había convertido en la celda personal de Mateo. Se había encerrado en el cubículo más alejado de la puerta, su cuerpo temblando, no de frío, sino de una rabia impotente y un pánico creciente.

El esmoquin arruinado yacía en un montón sobre el suelo, una masa húmeda y manchada de lo que minutos antes había sido su armadura social. Estaba en camiseta interior, sudando a pesar del aire acondicionado.

Su teléfono vibró. Con manos temblorosas, lo abrió. Era una notificación de Instagram. Alguien lo había etiquetado en una historia.

Era la publicación de El Halcón.

Vio el video borroso de su propia huida. Leyó el texto venenoso, cada palabra una aguja clavándose en su ego ya destrozado. "Supuesto esmoquin de Tom Ford". "No parece muy... de lujo".

El pánico se convirtió en terror puro. Esto ya no era un problema de lavandería. Esto era un desastre de relaciones públicas. Su nombre, el nombre de su familia, estaba siendo arrastrado por el fango digital por la persona más influyente de la industria.

Necesitaba una coartada. Necesitaba una cabeza que cortar.

Frenéticamente, buscó en sus contactos el número que le había dado la "diseñadora". Estaba guardado bajo el nombre "D. Viena". Recordó su sonrisa astuta, su promesa de discreción. Promesas que ahora sabía que eran tan falsas como la tela de su traje.

Presionó el botón de llamar.

El teléfono sonó una vez, dos veces, y luego, un clic. La voz metálica y sin alma del buzón de voz llenó su oído.

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