Impulsado por una oleada de desesperación, Mateo recogió el saco del suelo. Tal vez no todo estaba perdido. Tal vez podría limpiar la mancha lo suficiente como para salir de allí con un mínimo de dignidad.
Llevó la prenda al lavabo de mármol. Abrió el grifo, el agua fría corriendo sobre sus manos temblorosas. Tomó un poco de jabón líquido del dispensador, una espuma perlada con olor a verbena. Con más esperanza que lógica, comenzó a frotar la mancha.
Al principio, pareció funcionar. El jabón levantó parte del color superficial del vino. Pero entonces, ocurrió algo horrible.
Bajo la fricción de sus dedos, la tela comenzó a reaccionar. El tejido, que antes parecía suave y estructurado, empezó a perder su integridad. Pequeñas bolitas de fibra se formaron en la superficie, como si la tela se estuviera desintegrando. La zona húmeda se estiró y se deformó, perdiendo su forma original. El blanco brillante se convirtió en un grisáceo opaco y sin vida.
Era peor que una mancha. El traje se estaba deshaciendo. Era como si estuviera hecho de papel mojado.
Mateo se quedó mirando, horrorizado. La prueba de su estupidez se estaba desintegrando literalmente en sus manos.
En ese momento, la puerta del baño se abrió. Entró Javier de la Torre, el heredero de un imperio mediático rival y el principal competidor de Mateo en los círculos de la élite. Eran enemigos cordiales, siempre compitiendo por las mismas mujeres, los mismos negocios, la misma atención.
Javier se detuvo en seco al ver la escena: Mateo en camiseta interior, con el rostro pálido de pánico, y el desastre arrugado y manchado en el lavabo. Una sonrisa lenta y cruel se extendió por su rostro.
—Vaya, vaya. ¿Problemas, Mateo? —dijo, su voz goteaba un sarcasmo delicioso—. ¿Decidiste lavar la ropa en mitad de la gala?
Mateo intentó cubrir el traje, pero era demasiado tarde. Los ojos de Javier, agudos y entrenados para detectar cualquier signo de debilidad, se fijaron en la textura arruinada de la tela.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que Murió Nuestra Hija, Él le Puso el Anillo a Otra
Hasta ahora esta muy interesante...