Capítulo 306
Esa tarde, la casa de Althea se sentía más animada que de costumbre. La brisa suave de Solaviz se colaba por el patio trasero y traía consigo una sensación de calma y paz, cuando un elegante auto negro se detuvo frente a la entrada. De él bajaron Kate Callister y su hija, Karina, cada una con una caja grande de pastel y un ramo de flores frescas. Y, por supuesto, varios regalos envueltos los seguían, llevados por su chofer y su asistente.
Althea, que estaba sentada en una silla del jardín con un libro en la mano, se puso de pie enseguida, aunque sus movimientos eran más lentos ahora, pues su embarazo de seis meses le marcaba el ritmo con suavidad.
-¿Señora Kate? ¿Karina? -exclamó sorprendida ¡Qué linda sorpresa!
Karina rio y se acercó con paso ligero, le entregó el ramo a la empleada que nunca se alejaba mucho de Althea.
-Te extrañé -dijo antes de envolverla en un cálido abrazo.
-Espero que no estemos interrumpiendo tu descanso -añadió Kate.
-Para nada -respondió Althea con una sonrisa luminosa-. Estas flores son hermosas. -Admiró el ramo vibrante que Karina le había traído, cuya fragancia llenó el aire-. Por favor, ponlas en varios floreros -le indicó con dulzura a la empleada-.
Uno en la mesa del comedor, otro en la sala y uno aquí en el jardín, por favor.
Luego se volteó hacia Karina con una sonrisa pícara.
-¡Trajiste un ramo enorme! ¿Te compraste toda la florería?
Karina rio entre dientes.
-Pedí el mejor que tenían. Josh me dijo que te encanta el aroma de las rosas, así que les pedí que te armaran algo especial.
-También le pedí al personal que acomode los regalos que trajimos -dijo Kate con una sonrisa cálida-. Espero que te gusten.
Althea parpadeó con incredulidad, sin palabras por un instante.
-Ay, señora, no se hubiera molestado tanto. Me hace sentir mal.
-¿Pero qué dices? -suspiró Kate en tono juguetón, fingiendo un puchero-. Los regalos no son para ti, querida, sino para tu bebé. Josh me contó que el doctor confirmó que es niña, ¿no es así?
Pronto se sentaron juntas en el acogedor patio trasero, donde la empleada les sirvió bocadillos ligeros y té de limón caliente para acompañar la conversación.
-Sí, señora -dijo Althea con suavidad-. El doctor dijo que es muy probable que mi seguupo bebé sea una niña. -Su mano se posó sin pensarlo en su redondeado vientre y lo acarició con ternura.
Tenía un brillo en los ojos, una felicidad pura, callada. Se sentía profundamente agradecida de estar rodeada de tanto cariño y afecto.
La sonrisa de Kate se ensanchó.
-Mírate, Althea, eres la mujer embarazada más bella que he visto.
-Claro que no. -Althea sonrió con calidez.
Formaron un pequeño círculo en la sala, y la conversación fluyó con facilidad: del clima, del embarazo de Althea, de cómo Josh se había vuelto aún más activo y listo en estos días.
-La pasó increíble cuando se quedó en Aethelis - dijo Althea con una sonrisa entrañable-. No para de hablar del patio trasero de Daven. Dice que es "tan grande, que parece un pequeño bosque".
Kate rio.
-Los niños siempre se las arreglan para encontrar magia en los lugares más simples.
Karina dio un sorbo a su té y luego miró a Althea con curiosidad.
-Ah, quería preguntarte algo, Althea. Escuché que Chase pronto se va al extranjero, ¿algo relacionado con la fundación?
La sala quedó en un breve silencio. Althea dejó la taza con cuidado.
-Sí, me comentó que se está preparando para el viaje. Y tienes razón, es por asuntos de la fundación.
Pero esta vez, parece que es un proyecto bastante grande.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...