Capítulo 398
-Dios mío... ¿qué carajo es esto?
Cale cerró la carpeta marrón con un poco más de fuerza de la necesaria. Sus dedos se quedaron en la esquina de la última página, como si aún esperara haber leído mal. La sala temporal de archivos del Grupo Callister estaba en silencio. Se pasó una mano por el cabello, no podía creerlo.
-No tiene sentido -murmuró.
Abrió otra carpeta.
Los mismos documentos, pero en otro formato.
Fechas próximas entre sí. Firmas que no tenían por qué estar ahí. Daba la impresión de algo calculado, como un patrón silencioso que corría bajo la superficie, sutil y a la vez demoledor por sus consecuencias.
-Si esto es real... -Cale suspiró.
Se volvió hacia el miembro del equipo de TI que estaba parado cerca de la puerta. A su lado, un empleado administrativo, junto con algunos compañeros asignados a supervisar los archivos que Cale había solicitado, se aseguraba de que esta
vez nada se le escapara en la revisión.
-¿Están seguros de que estos archivos nunca se sincronizaron con el servidor principal? - preguntó Cale.
-Por supuesto, señor Miller -respondió el hombre enseguida-. Nunca me encontré con estos datos. Y el equipo administrativo tampoco los ingresó, ¿no?
-Así es -dijo el empleado administrativo, nervioso-. Es la primera vez que veo estos documentos. Pero... ¿cómo los encontró?
Cale sonrió de lado. Su mirada filosa se clavó en el hombre, que ahora bajaba los ojos como si tratara de ocultar algo.
-Cualquier cosa que se esconda, al final aparece.
-Le dio al hombre una palmadita en el hombro; parecía casual, pero era una advertencia inconfundible-. Y es muy posible que alguien haya separado todo esto a propósito para que nunca lo descubrieran.
Sacó el celular y marcó enseguida un número que se sabía de memoria.
-Daven -dijo en cuanto se conectó la llamada-.
¿Dónde estás ahora?
-Sigo en Rioverde -respondió Daven con calma -. ¿Qué pasa?
-Hay algo que necesitas ver tú mismo -dijo Cale sin rodeos-. Y la verdad... estoy atónito.
Se hizo un breve silencio.

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