Capítulo 442
Oscar desvió la mirada.
—Dilo antes de que pierda la paciencia —dijo Cale, sonriendo—. Conoces bien este lugar, ¿no? No hay salida.
Oscar gruñó, frustrado, sin quitarle los ojos a Cale.
Volvió a recorrer la habitación, como venía haciendo desde que lo habían traído. Ese era un lugar que Cale solía usar para conseguir lo que quería, por los medios más sucios e inesperados.
Porque muchos conocían a Cale como un hombre digno que dirigía varias filiales del Grupo TnC, pero otros lo conocían como un hombre de sangre fría.
Era un hombre que nunca vacilaba cuando se obsesionaba con algo o con alguien, capaz de doblegar a un rival a su voluntad. Y la gente alrededor de Cale era igual de peligrosa.
El hombre tenía razón. No había escapatoria.
—En ese entonces —dijo Oscar al fin, en voz más baja, sin atreverse a mirarlo—, Harold sí mencionó el nombre de Selena. Hace mucho tiempо.
—¿En qué contexto? —preguntó Cale.
—Cooperación —respondió Oscar de mala gana—.
Quería entrar a la fundación de Chase Miller.
Presentó una propuesta de sociedad para redirigir ciertos fondos de la administración municipal.
Sabes que tiene influencia en esa área, ¿no?
—¿Y?—insistió Cale.
—Lo rechazaron —dijo Oscar, seco—. A Chase no le gustó cómo operaban.
Cale asintió despacio.
—¿Eso es todo?
—No. —Oscar respiró hondo–. El rechazo enfureció a Harold. Dijo que había alguien más que se encargaría de la parte de la "familia".
—Y usó a esa mujer como su peón principal para desestabilizar a Chase —dijo Cale.
Oscar se quedó callado, sin seguir negándolo. A Cale le bastó con eso. Cale se puso de pie y se acomodó las mangas remangadas de la camisa.
—Gracias. Me acabas de ahorrar mucho tiempo.
Oscar se quedó mirándolo, desorbitado.
—¿Eso es todo?
—Por ahora —respondió Cale—. Y créeme, no te necesito para nada más.
—¡No puedes hacerme esto, Cale! Harold vendrá a buscarme, jy lo pagarás!
Cale rio entre dientes.
—Si viene, estoy listo para enfrentarlo.
Se dio la vuelta y salió; dejó atrás a Oscar, que respiraba con dificultad y por fin había perdido toda arrogancia.
—¡Maldición! Ojalá Harold se dé cuenta de que ya no soy la principal fuente de información. Vendrá por mí, Cale. ¡Recuérdalo!
Daven presionó despacio los dedos contra el borde del escritorio.
—¿Con qué fundamento?
—Hay indicios de irregularidades en los procedimientos y posibles vínculos con terceros investigados —respondió Walters sin preámbulos —. Esto no es una acusación. Pero necesitamos que nos dé una aclaración directa.
Daven respiró hondo, sereno.
—¿Cuándo?
—Hoy, de ser posible.
—Está bien —dijo Daven con firmeza—. Envíeme los detalles. Ahí estaré.
La llamada se cortó.
Daven se puso de pie y caminó hasta el gran ventanal de su oficina. Solaviz se extendía a sus pies, igual que el día anterior, como si nada hubiera pasado. Y, sin embargo, por dentro se le venía todo abajo. Los ataques llegaban en oleadas, desde la familia hasta los negocios y la reputación. Eran demasiado precisos para ser una casualidad.
Lo entendió con una claridad dolorosa. Esas no eran
crisis aisladas. Era una guerra, diseñada para presionar en todos los frentes a la vez.
Y quienquiera que estuviera detrás había elegido a un rival que no iba a retroceder. Ese juego se había puesto en marcha mucho antes de que ellos se dieran cuenta.
Daven tomó su celular y le envió un solo mensaje breve a Cale.
"No vamos por mal camino. Ellos son los que están detrás de todo".

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...