Capítulo 474
Daven se quedó mirando todo un largo rato. Se conmovió, no por la situación, sino por el cuidado silencioso que se notaba en cada detalle.
—No tendrías por qué hacer todo esto —dijo en voz baja.
Althea alzó la mirada.
—Soy tu esposa. ¿Qué tiene de malo que lo haga?
¿Te molesta? —Sus palabras eran sencillas, pero firmes.
—Para nada. —Daven respiró hondo—. Me da tristeza que tengas que pasar por esto.
Althea se sentó en el sofá y dio unas palmaditas en el espacio libre a su lado.
—Siéntate.
Daven obedeció.
Cuando descansaban en la sala, fuera en su casa o en el pabellón del ala derecha, Althea no dudaba en recostarse contra el hombro de Daven. Pero esta vez, por alguna razón, fue él quien se movió primero.
No le importaba que alguien pudiera verlos.
Necesitaba apoyarse en Althea, que parecía frágil, pero se había mantenido firme pese a todas las presiones que habían enfrentado.
—¿Y esto? —Althea intentó contener la risa.
—¿No puedo? —Daven se apoyó más contra ella—.
¿No viniste porque también me extrañabas?
—Está bien, está bien. —Althea rio—. ¿Qué voy a hacer contigo? Al parecer el director ejecutivo del Grupo Callister puede ponerse así.
Daven no dijo nada. Le rodeó la cintura con un brazo. Se quedaron así un buen rato. Althea se lo permitió porque parecía necesitar esa clase de apoyo.
—Perdóname —susurró Daven—. No supe protegerte.
—Ya lo dijiste antes. —Althea negó enseguida—.
No lo repitas. No me gusta.
—No pude mantenerte lejos de las noticias, de la presión ni de todas esas miradas que juzgan — continuó Daven–. Todo eso debió caer sobre mí.
Como esposo, debí...
—Como esposo —lo interrumpió Althea con suavidad—, ya hiciste más que suficiente.
Tomó la mano de Daven y se la apretó.
—Confío en que nada de lo que hiciste fue solo por el bien de la empresa. Pensaste en muchísimas cosas para mantener a flote el Grupo Callister.
Daven se quedó mirando sus manos unidas un largo rato.
—Llevas años cargando con el Grupo Callister siguió Althea—. Además, tu padre levantó esa empresa con muchísimo esfuerzo, ¿no? Sé que jamás actuarías a la ligera. Lo que me molesta es cómo te pintan las noticias, como si fueras el cerebro de una gran maniobra ilegal.
—Les pedí a los abogados que investigaran la cobertura —dijo Daven.
—Nathan dice que quizá ciertas personas estén volviendo a poner tu nombre en el foco mediático —añadió Althea—. Como si todo estuviera orquestado.
—Puede ser —respondió Daven con una sonrisa—.
Daven le pasó la mano por la espalda con suavidad.
—Me aferraré a lo que sé que es correcto.
—Lo sé.
—Y no estarás sola —continuó Daven—. No voy a dejar que este sistema nos separe.
Althea suspiró hondo.
—No necesito que hagas nada imprudente. Tú mismo lo dijiste; vigilan cada movimiento que haces.
Daven le besó suavemente la coronilla.
—Tienes razón.
—Solo necesito que vuelvas pronto a casa —dijo Althea en voz baja.
Daven le alzó el mentón para que lo mirara. La mujer que amaba más que a nadie lo miró sorprendida, pero él no se detuvo. Lo único que quería era un beso. Uno solo, sobre esos labios apenas pintados de un rosa suave.
—Volveré pronto a casa —dijo con dulzura—.
Espérame tranquila. ¿Sí?
Althea hizo ademán de protestar, pero después de lo que Daven acababa de hacer cambió de posición.
Se volvió hacia él y, con descaro, se acomodó en su regazo.
—Sí, voy a esperarte —dijo—. Pero, por ahora, ¿podrías no besarme a medias?

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...