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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 610

La curiosidad seguía ahí, pero Eli prefirió callar. Al menos por ahora.

A su lado, Althea iba tranquila, en silencio. No había hablado mucho desde que salieron; solo miraba a Eli de vez en cuando, con discreción, para asegurarse de que estuviera bien sin que se sintiera observada.

—Si te sientes incómoda —dijo Althea, rompiendo el silencio—, podemos volver cuando quieras.

Eli se volvió hacia ella.

—No —respondió sin pensarlo, y luego bajó la voz—. Yo... quiero verla.

Althea sonrió apenas.

—Está bien.

Volvió el silencio, pero esta vez pesaba menos.

Unos minutos después, el auto aminoró la marcha y se detuvo frente a un gran portón elegante y moderno. El nombre de la escuela se veía a la derecha, enmarcado por un jardín bien cuidado.

Eli se quedó mirándolo, inmóvil.

—Esto... —murmuró.

—La escuela que mencionó mi esposo —respondió Althea.

Aunque le abrieron la puerta, Eli no se bajó enseguida. Se quedó sentada un momento, los ojos fijos en el edificio frente a ella. No era muy llamativo, pero se veía limpio, ordenado y... tranquilo.

Muy distinto de Saint Loisse.

—¿Eli? —la llamó Althea.

Eli asintió apenas y por fin se bajó del auto. Se movía despacio, como si todavía llevara encima pensamientos de los que no lograba desprenderse.

Antes de que pudieran seguir, un empleado se acercó con una sonrisa formal. Vestía un traje impecable y llevaba una credencial en el pecho.

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