El zumbido del motor llenaba la cabina y se confundía con los últimos vestigios del sueño. Naomi se movió despacio bajo la manta que la cubría. Todavía le pesaba la cabeza y tenía la garganta seca; se sentía como si despertara tras una larga enfermedad. Tardó varios segundos en darse cuenta de que la superficie bajo ella no tenía la forma de una cama de hotel.
Abrió los ojos poco a poco.
Un cielo blanco y plateado se extendía más allá de la ventanilla ovalada situada junto al asiento largo donde estaba recostada. La luz del día entraba en la lujosa cabina vestida en tonos crema y madera oscura. El lugar estaba en silencio; cada superficie relucía y todo le resultaba desconocido.
Naomi miró a su alrededor, confundida.
“¿Dónde estoy?”, se preguntó.
Intentó incorporarse, pero un mareo la obligó a detenerse. Se mareó tan rápido que volvió a apoyar la cabeza. Entonces escuchó a Lydia hablar desde el frente de la cabina.
—Sí, sí, ya sé que estás asustada.
Naomi giró la cabeza con cuidado. Lydia estaba sentada frente a ella, con el celular en la mano y una pierna doblada bajo el cuerpo con naturalidad. Se la veía muy relajada mientras hablaba con la persona al otro lado de la llamada.
—Yo no estoy asustada —replicó una mujer por el altavoz, con voz clara y algo áspera—. Solo quiero saber por qué volviste antes. También quiero saber por qué no regresaste a Solaviz. ¡En serio! Sabes que mamá está preocupadísima. Sobre todo después de que Andrew dijo que te fuiste con tanta prisa. ¡Y tú me dijiste que no había nada de qué preocuparse!
Lydia se rio.
—Desde que eres madre de tres, te volviste muy habladora, Althea.
—Dame una explicación razonable. Si no, iremos a buscarte sin importar dónde estés.
—Uy. —Lydia se rio—. Qué miedo.
Luego suspiró dramáticamente.
—En serio, no hay nada de qué preocuparse, mi queridísima cuñada.
—Responde mi pregunta. —Del otro lado, Althea chasqueó la lengua, molesta.
—No pasó nada.
—Si no hubiera pasado nada, Cale no habría cambiado su agenda —respondió Althea con impaciencia.
Naomi observó a Lydia en silencio. Reconocía ese nombre. Althea. Lydia había mencionado ese nombre varias veces, siempre con cariño, como si hablara de alguien importante. Y ahora... resultaba que esa mujer era cuñada de Lydia.
Con razón se trataban con tanta confianza. Lydia miró hacia ella y notó que Naomi estaba despierta. Se llevó un dedo a los labios para indicarle a Naomi que guardara silencio.
—Fue un detallito —respondió Lydia con despreocupación—. Ah, y mándale saludos a mamá. Y a Grace y a Josh también.
—Solo llevas una semana fuera.
—Exacto. ¿No te parece muchísimo tiempo? —preguntó Lydia con picardía.
Del otro lado, se escuchó un largo suspiro.
—Lydia.
—Está bien. Todos estamos a salvo, en serio. Te lo prometo. No hay nada de qué preocuparte.
—¿Entonces por qué sigo preocupada?
—Despegamos antes de que despertaras —respondió Cale.
Naomi miró a Cale con enfado.
—Explique qué significa todo esto, señor Miller.
—¿Qué tengo que explicar exactamente?
Cuando el tono de Naomi dejó claro que estaba molesta, Cale levantó por fin la mirada de la tableta, en la que había concentrado casi toda su atención.
Naomi lo miró con incredulidad.
—Usted no tenía ningún derecho a hacer esto.
Cale dejó la tableta sobre el asiento contiguo.
—Sé lo que querías —respondió con tono plano—. Querías huir de todos, incluido Falcon, y fingir que podías resolverlo todo sola. Tu plan no funcionó.
—Esta es mi vida.
—Y a ti te están cazando —respondió Cale, con un tono más cortante que antes.
Naomi apretó la manta con fuerza. Todavía tenía el cuerpo débil, pero la furia le encendió las mejillas.
—Usted no decide sobre mi vida.
Cale se levantó del asiento y caminó hacia ella. Se detuvo frente a Naomi, lo bastante cerca para que ella notara las tenues sombras de cansancio bajo sus ojos.
—Puedes enojarte cuando te recuperes.
Cale habló en voz baja; para sorpresa de Naomi, sonó más tranquilizador que autoritario. Naomi abrió la boca para discutir, pero volvió a sentir punzadas en la cabeza. Lydia le sostuvo el hombro enseguida.
—Tranquila. Si te vuelves a desmayar, te voy a regañar.
—Los odio.
—Bien —dijo Lydia con alegría—. Eso significa que te estás recuperando.
Naomi cerró los ojos un momento, tratando de calmarse. La cabina se llenó de nuevo del zumbido constante de los motores. Más allá de la ventanilla, las nubes blancas se extendían sin fin.
Maldición. No tenía otra opción. Y aunque la tuviera, estaba a miles de metros sobre el océano. ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Saltar? Sería ridículo.
Se arropó mejor con la manta, con la esperanza de que las punzadas en la cabeza cedieran un poco. Cuando volvió a abrir los ojos, Cale seguía de pie en el mismo lugar.
Naomi miró primero a Lydia, después a Cale y por último el lujoso interior del jet. Todo lo ocurrido desde el día anterior parecía un conjunto de fragmentos de la vida de otra persona incrustados a la fuerza en la de Naomi.
Naomi preguntó con voz baja y ronca, pero en tono exigente.
—¿Quiénes son ustedes?

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Que decepción esperaba la luna de miel de Naomi y Chris...
Me gusta esta historia pero se nota que está hecha con IA (no me molesta) Pero la IA en algún punto comienza a olvidar cosas o a confundirse, solo tengan cuidado con los detalles ya van varios que se les escapan...
Porque Eli no le dice mamá althea y papa a Dave . No la adoptaron?...
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...