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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 832

La pregunta hizo que Naomi parpadeara incrédula. No esperaba que la primera pregunta del anfitrión fuera sobre quién la acompañaba. Tal como Cale había predicho.

Sin darse cuenta, Naomi sonrió levemente. El hombre frente a ella hacía lo mismo; sonreía e intentaba parecer amable, como correspondía a un anfitrión.

—Quien me acompañe esta noche —dijo Naomi con desenfado mientras miraba de reojo a Chris, que estaba a su lado—, ¿tiene algo que ver con usted, señor Silas?

Se produjo un breve silencio entre ellos. Muy breve, pero suficiente para que Naomi notara el cambio.

Silas no perdió la sonrisa, pero la mirada se le endureció por una fracción de segundo, como si no esperara una respuesta así. Ni siquiera Chris esperaba que Naomi respondiera de ese modo. Mientras tanto, varias personas que estaban cerca comenzaron a mirar en su dirección con curiosidad.

—Por supuesto que no —respondió Silas al fin con una risa suave.

—En ese caso no creo que sea algo tan importante como para hablar de eso.

Chris bajó la cabeza e intentó disimular la sonrisa que estuvo a punto de escapársele.

Silas intentó no perder la compostura. Sin embargo, por primera vez desde que se conocieron, Naomi pudo ver un rastro de disgusto que el hombre no logró disimular del todo.

Por extraño que pareciera, aquello hizo que Naomi se sintiera un poco más tranquila.

—Solo tenía curiosidad —dijo Silas al fin. No, no podía ser imprudente. Que la chica hiciera lo que quisiera. Una vez que la tuviera bajo su control, estaba seguro de que Naomi no volvería a hablar con tanta ligereza.

—No hay nada de malo en eso, señor Silas. La curiosidad es necesaria —respondió Naomi.

—Hay mucha gente que quiere conocerla esta noche, señorita Naomi. Llevan bastante tiempo esperando. —Silas cambió de tema.

Naomi asintió con cortesía.

—Y... —Silas miró detrás de ella por un instante—. ¿Dónde está el señor Miller?

La pregunta casi hizo sonreír a Naomi. De modo que, al final, ¿eso era lo que este hombre también quería saber?

—No lo sé. —Naomi se encogió de hombros.

Silas pareció algo sorprendido.

—En lo personal, no sé si podrá venir o no —dijo Naomi con naturalidad—. Usted debe saber muy bien lo ocupado que está mi guardián, ¿no, señor Silas?

Varias personas a su alrededor sonrieron ante ese comentario. Algunos coincidían con lo que había dicho Naomi, pues sabían que Cale no era de los que asistían a eventos como este a menos que fuera estrictamente necesario.

—Yo también espero que venga —continuó Naomi con ligereza. Luego se encogió de hombros—. Quién sabe.

Silas no apartó la mirada de ella mientras Naomi sonreía.

—En vez de hablar de alguien que ni siquiera está aquí —dijo Naomi con cortesía—, ¿no sería mejor que disfrutáramos de la fiesta?

Por primera vez esa noche, Silas se quedó sin margen para llevar la conversación hacia donde quería. Al final, el hombre se limitó a asentir.

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